martes, 2 de mayo de 2017

NAIEF YEHYA EN EL PENDULO

Naief Yehya en el Péndulo

Tampoco se trataba de creer en la magia de la literatura para liberarnos de nuestras cadenas ni para unir a la humanidad en perfecta hermandad. No. No soy tan idiota. Mi fin era más modesto.
Naief Yehya, Las cenizas y las cosas

Naief Yehya presentó su libro Las cenizas y las cosas el pasado miércoles 26 de abril en el Péndulo de Polanco y contó con presentadores de lujo: Juan Villoro y Guillermo Fadanelli. Las enormes ganas de conocer personalmente a Naief Yehya, quién a través de su trabajo ha sido muy importante en mi vida —narraré eso en otra oportunidad — venció mi reticencia a asistir a presentaciones de libros, que normalmente son bastante aburridas.



Hace muchos años asistí a la presentación de la primera novela publicada por mi maestro Enrique Rentería, guionista de cine. De hecho conocí su libro La noche del pez en forma de guión unos tres o cuatro años antes de que se volviera novela, un relato de heurística impresionante. Si definiera a Enrique como autor o creador, diría que lo caracteriza la profusión creativa, una avalancha de ideas avasalladoras. Su libro fue presentado por Guillermo Arriaga que ya en ese momento era muy famoso, y por Álvaro Cueva que tampoco necesita mayor presentación;  ya había sido uno de los chismosos del programa “Ventaneando” de Paty Chapoy.

Guillermo Arriaga, el peor presentador de libros de la historia. Me quedó bastante duda de si había leído el libro antes de presentarlo. Su mayor argumento consistía en que debíamos comprar la novela pues esa era la razón de ser de la presentación si no ¿Qué hacíamos ahí? De acuerdo pero ¿Por qué debíamos comprarla? Porque era un libro bonito —literal, con eso concluyó. Álvaro Cueva se emocionó mucho con este concepto de bonito e hizo una disertación completa sobre lo bonito. Es un libro de pesadilla, como un Macbeth marino o un Gordon Pym, e incluye un feroz monstruo marino. Quizá Álvaro tampoco lo había leído. Enrique Rentería sí lo leyó, eso me consta porque la escribió. En fin, una presentación sin notas sobre el libro. Moraleja: Si haces literatura que sean literatos los que presenten tu libro.   

En esta ocasión se trataba de un libro de Naief Yehya y estaba decidido a conocerlo, así que me lancé al Péndulo de Polanco atravesando un Paseo de la Reforma sitiado por plantones, obras del metrobús y un tráfico de muerte. La cita era a las siete y media. Llegué a las 7 con algunos minutos, detrás de mi llegó Naief. Lo vi de frente cuando ingreso al Péndulo. No vi llegar a Fadanelli, pero estoy seguro que debe haber llegado a tiempo. No obstante Juan Villoro se retrasó poco más de media hora, la excusa de oro: el tráfico. Que un evento se retrase en México es cosa de todos los días: es un país con rezagos sociales, económicos, y a la vista de sus políticos, también mentales. Y la Ciudad de México, hay que decirlo, es una trampa mortal para las voluntades más puntuales. 

            Muy temprano tomé mi lugar justo detrás de una señora que tenía algún cargo muy importante en las librerías Péndulo, algo así como Directora de Difusión Cultural. La señora quería iniciar el evento a tiempo así que envío a un asistente que le hablara al autor para que subiera al primer piso donde había sillas listas y un cóctel en ciernes. El muchacho bajo velozmente. Otra asistente le dijo que faltaba Juan Villoro para poder empezar y entonces la señora Directora dijo —Pues consigue a otro —¡La adoré! ¡Sustituir a Juan Villoro! ¡Qué ocurrencia! —No hay alguien que pueda decir algo? — completó. El rostro perplejo de la asistente tardó en recuperarse del shock, y dijo temblorosa —Está el editor del libro — Y fue por él. Para mi sorpresa, un muchacho joven. Se presentaron —¿Tú podrías decir algo? — le dijo la señora al editor. Él en realidad no entendió el sentido de lo que se le pedía y contestó —¡Claro, puedo presentarlos a los tres! Brevemente. — La señora quedó dubitativa.

En ese momento subió el asistente al que habían enviado por Naief, quien le dijo que Juan Villoro ya estaba en Anzures. Si uno habla mexicano, eso quiere decir que salió de su casa y tardaría una media hora en llegar, como fue. —¿Entonces, esperamos a Juan? —preguntó la señora no muy convencida y volvió a su asiento delante de mí, refunfuñando. —No es posible —decía —por qué lo tenemos que esperar. No puede ser…

Me hubiese encantado decirle que lo íbamos a esperar porque era Juan Villoro. Sólo por eso. Como entendí que Villoro iba a tardar, bajé con mi ejemplar de Las cenizas y las cosas a buscar a Naief para aprovechar el tiempo, presentarme con él, que me firmara mi libro y una indispensable selfie. Naief ya estaba en una mesa departiendo con amigos. Dudé. Finalmente me decidí y fui hacía la mesa. Poco antes de llegar, Naief me reconoció. Jamás me había visto, salvo en fotos de redes. Me llamó por mi nombre, —Luis, que amable en venir.

Es un ser luminoso, Naief: caballeroso, gentil, infinitamente amable. Vestía un traje impecable, elegante. Me presentó a la mesa y conocí a Guillermo Fadanelli. Perfectamente caracterizado de Fadanelli de aspecto decadente: una gorra con el logotipo Ford —¿por qué usar una gorra con este emblema de la traidora empresa? Nomás por fregar, pienso— una camisa desfajada con otro bordado automotriz, jeans y tenis. (Sé lo que Fadanelli diría de mi observación, porque lo ha escrito: "Juzgar a un hombre por su vestimenta, vaya majadería (...) el mundo se incuba dentro de la cabeza" (Hotel DF, Mondadori, 2010 pp. 39)

Me presenté: —Soy Luis Gallardo, mucho gusto. Soy escritor.  —Fadanelli me atajó. —Quien se presenta como escritor no es escritor. —¡Ouch! El dedo en la llaga. Es que soy un tipo de escritor, pensé —Soy guionista, escribo guiones de televisión, para la televisión que nadie ve, la televisión cultural.  —Ah, eres guionista — concluyó Fadanelli. Ya no dijo más.  

Naief me dedicó mi libro, nos tomamos la selfie. Me dijo que debía seguir nuestro diálogo en redes. ¡Qué tipazo Naief! Me despedí. Subí a retomar mi lugar, muy contento y a esperar a Villoro. La impaciencia tensaba un poco el ambiente. A las 7:30 que se supone debía empezar, el salón estaba semi vacío. Lo que me sorprendió en realidad.



          A las 8:00 ya no había dónde sentarse. Ya se dificultaba caminar entre la gente. A esa hora la Señora Directora, ante los contantes minutos de dilación e impaciencia decretó que se adelantara el cóctel y le dieran bebidas a los presentes. Gran idea. Yo estaba junto a la mesa de coctel y me apresuré a tomar una copa de vino blanco. Pocos minutos después anunciaron que había llegado Villoro. La señora llamó a la asistente y le preguntó que cómo se pronunciaba el nombre del autor.  —Na-yef  Ye-ya— como suena. Dijo la muchacha. La señora practico un par de veces. —¿Así esta bien?— le preguntó a la asistente. —Si, perfecto— dijo la muchacha. Me pregunte: ¿La señora sabría quién es Naief?

En todo este preámbulo no podía dejar de pensar que aquello era en realidad San Ismael, zona Polanco y que aquella señora encarnaba perfectamente a la Licenciada Lupita, la Guadalupe Fritz-Romo de la novela. Entenderán cuando lean la novela de Naief. 

Tomaron su lugar. Villoro como siempre bien vestido, ropa de buena marca, buenos zapatos, bien arreglado. La señora los presentó y dijo literalmente —Nayef Yeya.  Tomó la palabra Naief brevemente, agradeció la presencia de todos, señaló a su esposa que estaba frente a él sentada en primera fila. Una mujer menuda, muy bella, de gafas y aura melancólica. Quizá mujer de letras.  

Luego Naief presentó a Fadanelli como Willy, con esa familiaridad y así uno de los próceres de las letras contemporáneas mexicanas se transformó en Willy: un guey con el que te tomas unas chelas. Gran sorpresa: ellos son amigos de juventud y de larga historia. El primero en tomar la palabra fue Fadanelli. No sabía que esperar de él. Para mi mejor amigo Fadanelli es simplemente el mejor escritor de la actualidad. Sus letras son muy ácidas, densas, llenas de ocurrencias, luminosas, de ritmo espeso, no muy fluido, pero divertidas. Yo no sé si sea el mejor escritor, pero indudablemente es de los más importantes. Su aspecto decadente, muy acorde a su leyenda. Yo no lo conocía personalmente. 

         Entre lo primero que dijo Fadanelli es que no se pronuncia “Na yef” sino “Neif”. ¡Ups! El rostro de la Señora: de antología. Pero ¡Qué difícil la pronunciación! Como Niarf Yahamadi, el personaje de la novela, "de nombre impronunciable", diría más adelante Willy.

Resultó genial. Lo declaro el mejor presentador de libros de la historia. De hecho debería presentar todos los libros que se presenten en México sin excepción, del tema que sea. Es ameno, totalmente divertido, pero también profundo. Se cuidó de no hacer spoiler de la novela. Tras hacer un recuento de su relación con Naief, afirmó que era la novela de un gran cuentista,  una novela de relatos. No es la primera vez que escucho esto, Cardoza y Aragón escribió un tratado llamado Miguel Ángel Asturias, casi novela en el que intentaba demostrar que la gran joya del escritor guatemalteco, Hombres de Maíz —que adoro— no es en realidad una novela, sino una suma de relatos. Pero ¿No es eso también El Quijote novela de novelas? En fin, hiló por ahí Fadanelli explicando la extraña estructura que tiene la novela de Naief, que yo también había notado, y de pronto la calificó de posmoderna. ¡Yo había pensado eso también!

Pero no me ufano, el hecho de que Fadanelli y yo coincidamos sólo quiere decir que los dos manejamos los mismos esquemas estereotipados sobre el estilo posmodernista y por los geniales juegos metaficcionales de la novela.

En seguida comparó el estilo de Naief con el de Jorge Ibargüengoitia e hizo una referencia magistral al establecer esa identidad entre Cuévano y San Ismael. Celebró que fuera una novela legible lo que ya es mucho decir en las letras mexicanas actuales. Celebró el sentido del humor, la ironía y las lúcidas metáforas sobre nuestra sociedad contemporánea. Lo dijo todo y realmente después de él había poco que agregar. Un hombre de gran lucidez, inteligencia e imaginación, simpático, nada que ver con su leyenda ni con su estampa. La mujer de Naief estaba feliz cuando hablaba Willy o al menos se veía muy divertida.   

Tocó el turno a Juan Villoro. Apenas necesita presentación: hijo de don Luis Villoro, eminente filósofo y catedrático universitario cuyos textos de filosofía de la religión deberían ser republicados y ampliamente difundidos (yo recomiendo la compilación llamada Vislumbres de lo otro en el que se puede leer ese profundo texto titulado “La Mezquita Azul” donde don Luis reflexiona sobre la experiencia mística a partir de su propia experiencia frente a esta obra maestra de la arquitectura islámica, en Estambul. El relato inicial en el que describe su vívida experiencia es una joya literaria, una pieza de arte de gran fuerza lírica y espiritual). Yo utilizo estos textos en mis clases de Historia del Arte —cuando las he impartido— y curiosamente este semestre que estoy impartiendo un curso de Apreciación Artística he estado utilizando textos de Juan Villoro: lo que escribió sobre el Oroxxo de Gabriel Orozco por ejemplo y actualmente sus textos sobre el diamante Barragán. Juan es un magnífico articulista, sus textos de prensa son siempre relevantes, incluso diría que indispensables. Profundiza: con su gran erudición y mucha creatividad alcanza el tuétano de los temas que toca. Su literatura es muy parecida, aunque un tanto alambicada, culta, estilizada.        

La participación de Juan Villoro fue en cierto punto anticlimática, pues el amigo Willy ya había acabado con el cuadro. No obstante Juan tenía muy bien preparada su presentación, que de hecho se puede leer en parte publicada en el periódico Reforma un día después de la presentación.  http://bit.ly/2qlyMcj

Sin ningún pudor Juan Villoro contó a todos los presentes la novela completa. Un Spoiler detallado de la historia básica con comentarios lúcidos en cada parte. Si hubiera sido la presentación de una película, los asistentes lo hubieran linchado, ya que en cine cae muy mal que le vendan a uno la trama. Pero, por lo visto, el público literario es diferente. Si bien Willy había hablado de Ibargüengoitia para referirse a la novela, Villoro introdujo a Franz Kafka, con mucha razón. También me gustó mucho cómo hizo notar la problemática del desarraigo, la profunda sensación de no pertenecer a nada, cifrada en la novela.

Naief abrumado por la crítica tan positiva de sus amigos, visiblemente afectado de modestia y humildad, apenas pudo decir algunas palabras al final.

Vino la inevitable ronda de preguntas del público, en la cual me di cuenta que la mayoría de los presentes eran amigos y conocidos de Naief. Amigos de infancia, amigos del barrio, amigos de la primaria, otros escritores, su editor, la esposa, etc., todo ello me dio risa porque en su novela tiene este párrafo: “Nada más aborrecible que los escritores que cada vez que tienen una lectura, conferencia o presentación en público presionan a sus conocidos para que los vayan a oír, para que los acompañen en esa ocasión especial” (pp 91). No creo que Naief haya presionado a nadie pero no deja de ser simpático.

            Hubo una gran ovación final, se invitó al cóctel y yo un poco alérgico a las conglomeraciones y a la zalamería salí velozmente a casa. Antes de avanzar con dificultad entre la multitud pude notar una gran fila de personas en espera de comprar la novela de Naief. Los presentadores cumplieron bien su objetivo y la hicieron muy deseable: Las cenizas y las cosas entre Ibargüengoitia, Kafka, en estilo posmoderno, amena, divertida, bien escrita, y sí. Definitivamente es una novela con muchos valores literarios.

Lo pasé tan bien en esta presentación, fue tan divertida, tan llena de detalles interesantes, que caminé hacia Reforma pensando en escribir este texto. Tomé mi camión rumbo a la Villa de Guadalupe,  ya sentado, abrí mi ejemplar  —placenteramente subrayado— para leer la dedicatoria: “Para Luis con aprecio y amistad estas páginas de cinismo y desconsuelo esperando más debates y conversaciones Naief Yehya CDMX 26 de abril de 2016”

Conmovido, sonreí placenteramente. La mayoría de los usuarios estaba en sus asientos observándome. Al principio, yo traté de sonreírles buscando algún tipo de solidaridad. Pronto entendí que no tenía caso.  

Luis F. Gallardo León

01 de mayor de 2017

viernes, 28 de abril de 2017

LA PLAZA DE LA SOLEDAD... DE TODOS LOS DIAS

La plaza de la Soledad… de todos los días

Este 5 de mayo se estrena “La plaza de la Soledad” documental de la notable fotógrafa mexicana Maya Goded. Apoyada por Cinepolis sale con 15 copias en la Ciudad de México, tan parco número de copias significa que estará principalmente en las salas de arte de la cadena. Y sin embargo es una película que por su calidad y por su tema debería tener mayor proyección y divulgación.
   
Es un testimonio honesto y muy personal sobre una comunidad de mujeres que se desempeñan como trabajadoras sexuales en dicha Plaza, ubicada en el barrio de la Merced. Lejos de la denuncia social —implícita— es un documento engarzado en torno al universo femenino. 



Este proyecto inicio prácticamente hace 20 años. Desde 1998 Maya tomó una serie fotográfica para la cual enraizó en el barrio; entabló una amistad prolongada —y que se mantiene al día de hoy— con las mujeres de esta comunidad, a las que transformó después en bellas piezas de gelatina de plata. Maya Goded confiesa, que pese a la extraordinaria acogida de la exposición estaba insatisfecha por el deseo de narrar la historia personal de cada mujer. Esta necesidad, de contar al mundo las historias que ella conoció de primera mano, la llevo al lenguaje audiovisual.

El tema de la prostitución conduce inexorablemente a aquellas partes del universo femenino más indeseables por nuestra sociedad conservadora, Maya lo explica así: “Crecí en la ciudad de México donde la sexualidad femenina está dominada por la moral cristiana, por la imagen idealizada de la buena mujer, la buena esposa” o el modelo de buena mujer que es en nuestras sociedades patriarcales siempre una mujer de sexualidad sometida, donde por contraste una mala mujer sería aquella de sexualidad liberada o libre. Maya lo explica así: “Una de las fotografías que siempre ha incomodado es la de Margarita, una sexo-servidora de 70 años acostada con un cliente en una cama de hotel. Me preguntaban si había hecho una puesta en escena, si lo había inventado. Argumentaban que ya no trabajan a esa edad. Me di cuenta de que les molestaba mucho ver a una mujer mayor teniendo relaciones sexuales.” En conclusión, Maya intentó confrontar los “prejuicios sobre la prostitución, el sexo y la vejez” desde lo femenino, con sus fotos y ahora con su documental. 


Al verlo recordé los notables trabajos de investigación de Marta Lamas. Cuando leí a esta investigadora por primera vez cambió mi visión completa en torno al sexo­-servicio, pues Marta a pesar de haber realizado un trabajo antropológico serio, también tuvo que enraizarse en una comunidad de sexo-servidoras y esta vivencia se nota en sus textos: libres de prejuicios y de cantaletas moralistas y aún del moralismo feminista.

Marta se cuida mucho de hacer generalizaciones, sus trabajos de hecho buscan enfocar el tema en su multidimensionalidad. La prostituta no es una cosa, no se puede etiquetar o clasificar, se trata de personas y por lo tanto el trabajo sexual es un fenómeno complejo. Por ejemplo Marta nos dice que en su mayor parte la prostitución se relaciona con la pobreza, pero que es al mismo tiempo para las mujeres pobres una forma de empoderarse y de ganar libertad.

Otro enfoque notable en los textos de Marta Lamas radica en la compleja relación con los clientes. Es decir los hombres. Para cierta ala feminista los hombres son la fuente de los todos los males de la condición actual de la mujer, y por lo tanto los ogros y verdugos, los degenerados culpables de que exista la prostitución. En la vida real esta afirmación encuentra infinitos matices. De hecho existen muchas veces vínculos emocionales y de empatía entre trabajadoras sexuales y clientes hombres. 



Y todo lo que Marta escribió esta expuesto en este documental de una forma íntima, cercana, descarnada a veces, desgarradora en otras. Un poderoso ejercicio de desmitificación y de humanización de este pequeño microuniverso femenino —que quizá sea el macrouniverso.

En la Premieré a la que asistí, Maya Goded se refirió especialmente al trabajo de Valentina Leduc, quién tomó un cúmulo enorme de material de casi un centenar de horas para dar forma a la hora y media de película que se exhibe estos días, en un trabajo que tomó año y medio, y que nos lleva a inferir que en realidad Valentina también tiene un papel autoral importante en esta película. Me hizo recordar aquel documental de Robert Flaherty, “Lousiana Story” (1948) con miles de horas de pietaje filmado, dejó toda la titánica labor de montaje en los hombros de la legendaria editora holandesa Helen Van Dongen, quién al final fue la que en realidad le dio forma a la película, aunque no se le reconozca. El cine definitivamente, sea la película que sea, es siempre una obra coautoral. Un coro.

También llamaron poderosamente la atención en créditos, la participación de la productora Martha Sosa y por supuesto de Mónica Lozano, dos mujeres que ya han dejado una huella profunda en la industria cinematográfica nacional de los últimos años, con obra valiosa, desde la trinchera de la producción, que no siempre es la que tiene más reflectores.

En fin, estas mujeres, todas ellas, Monica Lozano, Martha Sosa, Valentina Leduc, Lena Esquenazi (en el diseño sonoro) y sobre todo y por supuesto Maya Goded, y las mujeres que protagonizan el documental, nos ofrecen esta espléndida película que conmoverá al espectador y lo llevará a reflexiones profundas, incluso sobre su horizonte cotidiano.

Maya pone una Lupa sobre un barrio de la Ciudad de México que cuando lo transitamos nos pasa desapercibido: por nuestra cómoda indiferencia a la desigualdad y el sufrimiento, que están ahí, a la vuelta de la esquina, en “La Plaza de la Soledad” de todos los días.  

P. D. Se pueden leer algunos artículos de Marta Lamas en línea:
¿Prostitución, trata o trabajo?: http://www.nexos.com.mx/?p=22354

Luis F. Gallardo

28 de abril de 2017  

jueves, 20 de abril de 2017

LADRONAS DE ALMAS

Ladronas de Almas

Este viernes se estrena “Ladronas de almas” de Juan Antonio de la Riva con 35 copias en gran parte del territorio nacional, película mexicana que se añade al prolífico corpus del cine de zombies mundial.  Si conocen el cine de Juan Antonio de la Riva sabrán que es garantía. Es la película que hay que ver para pasar un buen fin de semana o una buena sesión de cine.  



Mi experiencia con el cine de Juan Antonio de la Riva siempre ha sido de gratas sorpresas. En los años noventa Juan dirigió una película de TELEVICINE al mando de Chespirito “Elisa antes del fin del mundo” con guión de Paula Markovitch y el papel de su vida de Sherlyn González. Pues una película con buen ritmo, con escenas asombrosas (magnífico manejo de grúas en las escenas de  azotea, por ejemplo), con un final trágico: Sherlyn como actriz infantil pintaba para diva, estuvo genial en esta película. Fue un éxito de taquilla. Y sí era un proyecto de cine comercial, de TELEVICINE —o sea de Televisa— y sin embargo funcionaba muy bien. ¿Por qué? Porque Juan Antonio de la Riva, sea el proyecto que sea, siempre le da su toque: ¿Cuál es el toque de Juan? En este caso un buen retrato de la clase media chilanga, de sus espacios y atmósferas. Se sienten auténticas se traten de lo que se traten.



Aunque ese toque se siente más en sus proyectos personales “Vidas errantes” (1985); “Pueblo de Madera” (1989); “El Gavilán de la Sierra” (2002); “Erase una vez en Durango” (2010). La primera película que yo vi de Juan Antonio de la Riva se llama “Pueblo de Madera”, la obra maestra del cine mexicano de los años ochenta, y que para mí debe ocupar un lugar en el Top 10 del cine mexicano universal. Juan Antonio de la Riva como Juan Rulfo (de ese tamaño) tienen la peculiaridad de la voz regional, de una gran autenticidad en el discurso, en la pintura de costumbres pintada desde la entraña, desde la sangre, desde la raíz: sabor a tierra, a norte, a raigambre. Un cine honesto, fresco, sin tópicos, ambivalente, social… todo eso pero en el caso de Juan Antonio de la Riva, al mismo tiempo entretenido. En todas sus películas se pueden ver estos signos. Se puede sentir este retrato de un México fidedigno, honesto, con discursos bien tramados. 



“Ladronas de almas” tiene ese toque, pinta esos viejos cascos de hacienda mexicanos que abundan en el país. Una película bien dirigida y bien actuada, entretenida y con una tercia deliciosa de antiheroinas. Seguramente han oído hablar del antihéroe hasta la nausea. Pues las antiheroinas no son tan comunes, y aquí hay tres. Tres bellezas. Aunque ojo con Ana Sofía Durán, la más pequeña, la más bella y de muy buenas dotes histriónicas.  



Muy destacada actuación de Juan Angel Esparza, de Luis Gatica (que me sorprendió con su buen trabajo) y de Javier Escobar. Gran papel de Jorge Luis Moreno que se transforma totalmente para interpretar a un peculiar personaje albino.

En fin: la película funciona bastante bien como cine comercial de entretenimiento, con los rasgos del cine de Juan. En cuanto a su papel en el corpus del cine de zombies, también es peculiar pues explota la vena del zombie haitiano, poco trabajada. Aunque se cataloga en el cine de terror sabemos que no son películas de miedo, son películas para divertirse, relajarse y comer palomitas, con la metáfora siniestra usual: los zombies en realidad no son los muertos vivientes. Infinitamente superior a ese abominable monumento al tedio llamado “Halley” (Hofmann, 2012) que inexplicablemente muchos consideran de culto; “Ladronas de almas” si ofrece una buena dosis de coágulos sanguinolentos y sensuales dentelladas de carne humana.

Luis F. Gallardo León

20 de abril 2017

lunes, 23 de enero de 2017

UN PADRE NO TAN PADRE: BUENA PELÍCULA

UN PADRE NO TAN PADRE: BUENA PELÍCULA

Luis F. Gallardo

Me pareció muy apreciable la cinta de Raúl Martínez, “Un padre no tan padre” (2016) con Héctor Bonilla y Benny Ibarra en los papeles principales, los dos con buenas actuaciones. 



He leído que es una película “no tan padre” y que es una cinta “familiar sin ninguna complicación”. La primera crítica es muy severa. Evidentemente no aspira al festival de Cannes, pero eso es una virtud no un defecto: es una película sin pretensiones. Pretensiones que muchas veces sobran en el cine mexicano. Estorban incluso. La segunda crítica es de una frivolidad espeluznante. Hay que entender una cosa, el cine no se divide entre obras maestras y churros

Quiero decir que entre las obras maestras y los churros, hay una amplia gama de películas con otras valoraciones: desde excelentes, muy buenas, buenas, regulares y malas sin llegar a churros, las hay aburridas, medianas, etc. Por lo tanto hay películas que no van a quedar grabadas en piedra en las listas de las mejores del mundo pero que te aportan cosas, a veces importantes, desde el mero entretenimiento —que es valioso por supuesto—, hasta buenas reflexiones, ideas, polémicas, buenos momentos, o una buena experiencia. Vemos cada año ese tipo de películas por montones. ¿Por qué no ver mexicanas de esas por montones?

“Un padre no tan padre” es una buena película. De hecho es el tipo de películas que hacen mucha falta en México; atraen taquilla y cultivan público para nuestro cine con temas novedosos e interesantes. No es aburrida, ni incomprensible, ni ven el mundo como una masa crítica gris e informe; o con un pesimismo atómico; películas que abundan en México por cierto.

Muy al contrario, es una película que le aporta al espectador ideas, reflexiones, incluso entretenimiento. Y voy más allá, narra un tema nodal de nuestra sociedad contemporánea: el cambio cultural. Nuestra sociedad se esta transformando, y lo que está en disputa hoy día más que ninguna otra cosa, es esa tensión entre caducos valores del siglo XX y los valores de la nueva cultura global del siglo XXI: por ejemplo la tolerancia a la diferencia de género; a la nueva cultura alimenticia, vegetariana o vegana; la conciencia ambiental; la tolerancia a la multinacionalidad y a la multietnicidad; la tolerancia al consumo de drogas; y a los nuevos tipos de familia y al comunitarismo.   

Ese cambio cultural ya está ocurriendo en nuestro país a pasos agigantados (examine su entorno, cuántos vegetarianos o incluso veganos ya están en su órbita social o incluso familar por ejemplo). Así como “Una familia de tantas” (1949)  de Alejandro Galindo es la gran crónica del cambio cultural de su tiempo, y encarna este cambio de valores en el seno familiar con la irrupción de un agente extraño; de forma similar en “Un padre no tan padre” tenemos un grupo familiar extenso, comunitario. Don Servando Villegas, el personaje que encarna Héctor Bonilla, representa aquellos valores cada vez menos aceptables por esta sociedad global, de intolerancia frente a la diferencia, de sexismo, de racismo, de machismo, de autoritarismo que se confronta totalmente con “Fran” el personaje que encarna Benny Ibarra y que representa los nuevos valores democráticos, de tolerancia e integración de la diferencia. ¿Quién gana en la confrontación? Raúl Martínez tiene su propia respuesta y de eso trata la película, y ese es su mensaje.

Al final, es una película que vale el boleto y que le retribuye al espectador con una buena experiencia cinematográfica, y con una reflexión importante sobre el mundo que vivimos pero sobre todo sobre el mundo que queremos vivir.      


jueves, 12 de enero de 2017

TALLER PERMANENTE DE GUION CINEMATOGRAFICO

TALLER PERMANENTE DE GUIÓN
CINEMATOGRÁFICO DE FICCIÓN
Tercer año

AVISO IMPORTANTE: POR CAUSA DE ACOMODO DE HORARIOS EL CURSO CAMBIO DE LOS DÍAS MARTES A LOS DÍAS MIÉRCOLES.

Imparte: Luis F. Gallardo

Con la finalidad de trabajar proyectos de guión de corto y largometraje de ficción. El objetivo es lograr desarrollar, concluir o mejorar, guiones o proyectos de guiones.

Al ser un taller no hay propiamente dicho un temario, pero se estudiarían los temas usuales en cursos de guión: Selección de la historia, Premisa o Idea Rectora, Desarrollo Argumental, Técnicas de manejo argumental, Construcción de Personajes, Técnicas de Construcción de Personajes, Formatos profesionales de guión, Primer Tratamiento de guión, sin centrarse en un solo autor o en una sola metodología sino exponiendo la manera en que se maneja según diferentes tratadistas. 

Así los interesados podrán conocer diferentes metodologías de trabajo de guión para encontrar las adecuadas a su propia forma de pensar, ser o trabajar, junto con una abundante bibliografía y al mismo tiempo conocer el trabajo profesional de guión.

Luis F. Gallardo ha escrito guiones de largometraje, de cortometraje, de telenovela, series, y multimedia, así como documentales, y programas culturales, con 16 años de experiencia en el medio profesional.

Las sesiones se impartirán los días Miércoles de 17:00 a 19:00 pm, en la sala de estudio de la Biblioteca Samuel Ramos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (la Pecera), del 08 de Febrero al 26 de Abril de 2017, contando nueve sesiones, para un total de 18 horas efectivas.

Se entregará constancia.



Solo se admitirán 8 participantes.

El costo del taller es de 2000 pesos, que deben liquidarse antes de iniciar el taller.

Los depósitos se pueden realizar en las siguientes cuentas:

BANCO SANTANDER

Num. Cuenta.

56622873381

CLABE INTERBANCARIA

014180566228733813
A nombre de Luis Gallardo Leon

DEPÓSITO EN EL OXO


Puedes depositar en el OXO de tu preferencia
Num. Tarjeta Santander
5579 1000 9678 5371 

LUIS FERNANDO GALLARDO LEON

Después de hacer el depósito

DEBERÁN ESCANEAR SU FICHA DE DEPÓSITO y enviarla al correo

2valar@gmail.com

Señalando NOMBRE, TELÉFONO CASA, TELÉFONO CELULAR, EMAIL, EDAD, GRADO DE ESTUDIOS.

También pueden comunicarse al celular: 55 21 29 80 47 para notificar depósitos o resolver dudas o a ese mismo número por vía Whatsapp.

IMPORTANTE: Conserve su ficha de depósito, deberá presentar la ficha de depósito original, el primer día de clases.

El primer día de clases es deseable presentar un proyecto de trabajo, guión largo, corto, documental, serie, etc. 

INSCRIPCIONES ABIERTAS

Mayores informes, manda un mail a: 2valar@gmail.com
O marca al celular: 55 2129 8047 O al mismo número vía Whatsapp



Don Quijote, Poema sinfónco de Richard Strauss (2)

Para mayor información sobre la serie siga la liga: Serie el Quijote en el laberinto CONTENIDO AUTORIZADO PARA ESTE BLOG POR TV UNAM. PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN EL CONSENTIMIENTO EXPRESO DE LA INSTITUCIÓN.

Capsula 5: El Don Quijote de Strauss comentado por Sergio Vela

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Iconografía de Don Quijote / Cápsula 2 / El quijote en el laberinto

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Serie Quijote: Franz Mayer 1 "La colección"

OPINIONES Y COMENTARIOS RECIBIDOS

Felicito a Luis Gallardo y a Alfredo Robert por este trabajo realizado en conmemoración del IV Centenario de publicación de la primera parte del Quijote. Les deseo que puedan completar su producción antes de que se cierre el IV centenario, en 2015. Suerte y gracias por colgar este vídeo en youtube, lo que me permitirá incluirlo como favorito en mi canal. Estuve en Guanajuato en 2003, exhibiendo en el Museo Iconográfico del Quijote. Veo que me queda por descubrir este gran museo Franz Mayer.Salu2

http://www.youtube.com/user/SRG1962

http://www.quijote.tv/

Respuesta de Alfredo Robert Hola Luis. Me da mucho gusto que hayas publicado la cápsula, espero que estes muy bien, siempre se te recuerda con mucho afecto, también esprero que pronto nos veamos y me platiques más de esto de las cápsulas y de muchas cosas más, que siempre es un gusto verte y platicar contigo, te mando un abrazo. Alfredo.