viernes, 11 de octubre de 2013

FECHA DE CADUCIDAD PELICULA

Sin FECHA DE CADUCIDAD: perennidad del film noir

Hay una película mexicana en cartelera —todavía— que vale realmente la pena. Se llama “Fecha de Caducidad”, la Ópera Prima de Kenya Marqués http://fechadecaducidadpelicula.wordpress.com/. Me sorprendió gratamente: el primer valor que le encuentro es que se trata de una película mexicana entretenida. Que ya es decir mucho.  La historia está muy bien tramada, y con una realización impecable. Talentosa. La película narra tres historias trenzadas, cada historia agrega un giro sorpresivo al panorama general de la historia que la antecede y del conjunto. Es una obra compleja en el sentido narrativo. Pero amena al espectador. Hay un trabajo concentrado y meticuloso en la puesta en escena, y soberbias actuaciones de Damian Alcazar y de Marisol Centeno.

De izquierda a derecha: Marisol Centeno, Ana Ofelia Murguía, Kenya Marqués (directora), Damian Alcazar.

Para mi gusto Damian es el mejor actor mexicano de nuestro medio cinematográfico. El papel que tiene es difícil y lo trabaja con una sensibilidad extraordinaria. Me sorprendió mucho más el trabajo de Marisol Centeno, que como sabemos viene de las telenovelas, es aquella famosa niña de “Agujetas de color de rosa”. Bueno… tiene un papelazo. Y para conocedores, ojo con la escena del beso… es un trabajo de gran sensibilidad artística.  

La revista Proceso la calificó como una comedia macabra (http://www.proceso.com.mx/?p=351620). Pero en realidad la película está cifrada en código de film noir. El cine negro posee una capacidad seductora inusual. Ha aparecido en todas las patrias del mundo en las que se filman película, sin medrar cultura, nacionalidad, época, etc. Iniciando el siglo, el genial director coreano Chan-wook Park nos regaló esa joya fílmica que conocemos en occidente como Oldboy. En 2006 una película negra ganó el Oscar, se trata de Los infiltrados de Martín Scorsese, que indirectamente fue un premio al original hongkongués Infernal Affairs (“Asuntos infernales”) de Andew Lau y Alan Mark.

Es un género de vigencia permanente, que atrapa el pensamiento y la vocación creativa de directores de cine de todo el mundo. Al grado de que sería una labor imposible realizar un catálogo de películas del género que incluya todas las nacionalidades y todas las épocas.

El cine mexicano adora el género. En él se manejó impecablemente uno de los grandes cineastas nacionales de todos los tiempos, Roberto Gavaldón. Con los estupendos guiones ácidos, funestos, pesimistas, misantrópicos, de José Revueltas. Ahí están esas joyas fílmicas nacionales: “La otra”, “La noche avanza”, “En la palma de tu mano”, “La diosa arrodillada”, etc. En ese género se cifra otra notable película nacional, la mejor de Julio Bracho, “Distinto Amanecer”.

Esta fascinación por el cine negro es en realidad una fascinación por las aberraciones humanas. El género pone en vitrina lo peor del hombre[i]. El monstruo humano. Kenya Marques, con su ópera Prima, Fecha de Caducidad, acaba de añadir una pieza meritoria a este catálogo imaginario. A esta babel titánica, de piezas negras. Y la introdujo en la cinematografía nacional. La película todavía está en cartelera en las oscuras y recónditas salas del CINEMEX REFORMA, y también en la CINETECA NACIONAL.


Un último apunte. Me fascinan las escenas en los andenes del metro. La mejor que yo he visto está en la estupenda película “A shock to the system” de Jan Egleson, con Michael Caine, —otra que va al catálogo del cine negro—, ahora  agregamos “Fecha de caducidad” en esta lista atemporal, sin fecha de caducidad.    
Luis F. Gallardo
11 de Octubre 2013




[i] Al decir hombre me refiero al género humano en su conjunto, e incluye, por supuesto a la mujer. 

martes, 8 de octubre de 2013

"Heli" es un churro

Heli  y la potencia sexual

Pues tuve la oportunidad de ver Heli de Amat Escalante. Otro Dramamex. Otra película de la cruda realidad nacional. Si tomamos el conjunto de películas realizadas con las mismas premisas estéticas, podríamos apreciar que esta es la estilística de los años 10. La estilística de la desdramatización. Todo se ve en planos abiertos y a lo lejos. En objetivas. Todo es frío. Podríamos meter en este costal todas las películas de Julian Hernández, de Reygadas, de Michel Franco, la Miss Bala de Gerardo Naranjo, Los últimos cristeros de Matias Meyer  etc. Parece que las hacen con machote.

Pues así es todo en Heli. Lejano y poco importante. Pero a diferencia de las otras películas es un monumento de idioteces que se pasan por verdaderas, por la forma de la película, realista. Si no fuera por la estética, la película no valdría medio boleto. Si hay mérito en pasar por bueno un guión de quinta, Amat merece sobradamente la presea de Cannes. 



¿Cuál es la gran trama de Heli? Heli es el nombre propio del protagonista, un muchacho recién casado que trabaja en una armadora automotriz. Al principio de la película hace el amor con su esposa normalmente. Ojo, esto es muy importante, al principio de la película Heli le cumple muy bien a su mujer. Su hermana se involucra con un sardo que le roba unos paquetes de cocaína a un narco. Quizá unos diez kilos. O sea, miles de pesos. El poderosísimo narco oculta su mercancía en la cisterna de un predio abandonado, que cualquier hijo de vecina puede saquear. Ajá. Luego el sardo oculta los paquetes en casa de Heli. Heli descubre que los oculta y con gran indignación tira los diez kilos de cocaína en un ojo de agua. ¿Qué mexicano —o individuo— en su sano juicio haría eso? Cualquiera imaginaría que el propietario podría llegar por ellos en cualquier momento. Y que si es mercancía tan valiosa, el propietario no es un pobre diablo que pide las cosas por favor. ¡Chin, Sr. Narco, fíjese que tiré la mercancía por coraje con el novio de mi hermana! ¡Usted entiende! Ajá. En fin. Es completamente inverosímil. Por no decir idiota. O Heli es un idiota de peso completo. 

Ocurre lo obvio. Heli y su hermana son levantados. En México le llamamos levantón a un secuestro de narcos. A Heli le perdonan la vida —otro aspecto inverosímil— no sin antes darle una golpiza brutal. Heli vuelve a su casa. A partir de ese punto la trama se divide en dos. Su hermana continua desaparecida, entonces el espectador espera a que aparezca. Los minutos pasan. El otro conflicto es que Heli pierde la potencia sexual. Es decir, queda impotente. Así como lo oyen. Es como trama de cine de ficheras.  Y sufre. Obvio. ¡Imagínese usted! ¡Y recién casado! Además de su mujer y su hermana aparece otro personaje femenino, la MP que investiga su caso. Pues la MP se le ofrece descaradamente a Heli. Debía estar muy urgida la pobre, porque Heli no es precisamente un adonis. Es… un fiambre. Pero el fideo no puede. No funciona. Aquí el espectador sufre con Heli, lo del narco es lo de menos, el pobre no puede coger. ¿Recuperará Heli su potencia sexual? Pasan los minutos. 

Aparece su hermana, así de repente. Bien peinada y bien arreglada, pero en shock traumático. Seguro los narcos después de violarla brutalmente, la bañaron, la perfumaron, la peinaron, le compraron ropa, y le dieron para el pasaje. La película no termina aquí, ya que todavía no se resuelve el conflicto principal. Sí, exacto. Heli todavía no puede con aquellito. La hermana, que ha perdido el habla, le hace un croquis del cuartel donde estaba encerrada. Ella sabe el camino de memoria. Quizá los narcos le mostraron el croquis. Heli en plan vengador visita el cuartel, desarmado. Pero el único narco o sicario que se encuentra en el cuartel huye despavorido cuando el famélico Heli, —que debe pesar cincuenta kilos— irrumpe. Heli le da alcance y lo mata a golpes o lo asfixia. Alguna de dos, porque  la escena está tan lejos que quién sabe. 

¿Cómo termina la película? Adivinaron, Heli recargado le da una cogida de antología a su mujer.  Y de eso trata Heli. Una película que narra cómo supera la impotencia sexual un levantado por el narco. La venganza  contra el narco como un afrodisiaco sexual.

Como todas estas películas que hemos mencionado, tiene sus escenas aberrantes y escatológicas. Las escenas del tssss. Es parte del género. Mientras torturan al novio de la hermana, lo desnudan, le llenan el pene de gasolina y se lo incineran frente a cámara. Es una imagen pavorosa. Yo preferiría no haberla visto de manera tan explícita. Es mórbido y morboso al mismo tiempo. E innecesario, totalmente. “Huele a camarón quemado” dice uno de los sicarios. 

Y esto enviaron nuestros académicos al Oscar, un pene quemado. Qué pena.

Lo peor. Los Europeos premian este cine autista. Antidramático. Estático. Inútil y falto por completo de contenido. Porque este cine no dice nada de nada. Nada importante al menos. Pero los entiendo, ver a un hombre vivo que grita horriblemente mientras su pene se calcina, no se ve todos los días. Sólo en el dramamex. ¡Qué grueso! Sin albur. 

P.D.
Mi buen amigo, Heriberto Mojica, disidente de mis opiniones, entrevistó a Amat Escalante para Variopinto. es interesante la entrevista.
http://www.revistavariopinto.com/nota.php?id=280#&panel1-1   

Luis F. Gallardo

5 de octubre de 2013

"My blueberry nights": Alta repostería cinematográfica

“My blueberry nights”: Alta repostería cinematográfica.

Para Bolivar Huerta y sus laberintos

The stories have all been told before
The story
Norah Jones



Once I wanted to be the greatest
No wind or waterfall could stall me


And then came the rush of the flood
The stars at night turned deep to dust
Melt me down
into big black armour
Leave no traceOf grace
Just in your honour
[1]
The Greatest
Cat Power




El título del noveno largometraje del cineasta chino Won Kar Wai —formado como cineasta en la colonia inglesa de Hong Kong— “My blueberry nigths” adolece en su forma original de una riqueza polisémica, disuelta/perdida y pérdida de la rotulación nacional “Mis noches púrpuras”. El blueberry es una baya, mejor conocida como la mora azul —o el arándano— utilizada de formas muy diversas en la postrería y en la repostería internacional; por tanto “mis noches —no son solamente— púrpuras”: también son mis noches de pie, mis noches de postre, mis noches de café, mis noches de mora azul: y en este menú de múltiples acepciones se ponen en juego los sabores, los olores, la atmósfera, los estados de ánimo y la compañía del otro, contigüo: el café como un sitio arquetípico de exploración de nuestras soledades, y puente inexorable de encuentros; preámbulo del flechador niño alado/epitafio de su forma cancerígena, patológica.


Se trata de un itinerario de las rutas del amor. La ruta que se abre a una autopista al infinito o la que se trunca en un callejón sin salida: la que permanece en el mismo lado de la banqueta o la que se atreve a cruzar la acera. La película explora las diversas rutas del amor —obsesión temática de Jiawei Wang—, trazada en un juego estructural de complejidad narrativa —desatendida por la crítica especializada— en donde los personajes femeninos y masculinos parecen representar tipos universales que podrían extrapolarse, intercambiarse —quizás vuelvan sobre los mismos pasos en una hipérbole hipotética, más allá de los límites fílmico planteados— pero sin resultar flat characters (E.M.Forster, Aspects of the Novel, 1927) pues tienen la notable capacidad de contemplarse y compararse para evolucionar individualmente. La película traza una espiral ascendente narrativotemporal, de forma elíptica, que vuelve al mismo punto del que partió en un nivel superior de conocimiento.

Se trata de un arcón narrativo mise en abyme, planteado a través de juegos de llaves, perdidos/olvidados/abandonados compilados en un bote traslucido, que representan historias —inventadas/fingidas/posibles/vividas— quizá ya contadas porque the stories have all been told before, donde las llaves no solo representan una historia acabada, una cerradura: también representan la posibilidad de abrir una puerta.

Las historias no relatadas, las que presenciamos interpretadas por los personajes en la película, son de una simplicidad abrumadora: Elizabeth es la novia reemplazada y desechada, la película consiste en la superación del duelo de su amor traicionado; sustituida/dejada/rota endulza la amargura de su desamor con un blueberry pie y entretiene el dolor con los relatos de desamor que le cuenta Jeremy/Scheherezade. Las propias llaves que ha dejado en prenda de su desencanto se asemejan a otras tantas llaves. Así como el sultán Shahriar termina por enamorarse de Scheherezade, la relación entre el cuentista y la espectadora formará un vínculo de amor. Pero será una flecha que recorrerá toda la espiral elíptica que mencionamos.

Elizabeth se va a Memphis con el claro objetivo de comprar un automóvil. Trabajará doble jornada, diurna y nocturna, como mesera de un restorán de fast food y de un bar nocturno: ahí testifica la historia de Arnie (my alcoholic nigths) quién bebe para olvidar a su bellísima esposa Sue Lynne, quién por desgracia no es fantasma ni sombra: su presencia permanente le vuelve insoportable la vida. Esta ahí, a la mano, inalcanzable. Una noche Arnie se da cuenta de que jamás podrá superar la separación y —así parece— se mata en su automóvil. Sue Lynne, queda libre de la pasión enfermiza de Arnie, pero encadenada a su culpa, a su memoria, a su fantasma: “El amor es corona y ornamento; pero también crucifijo” (Gibran, El profeta, 1923). Semejante a aquella hermosa pastora Marcela —por cuyo desamor pierde la vida Grisóstomo— quien afirma que no “por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama” pues “Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad” (Cervantes, Quijote, 1605). The stories have all been told before.

Elizabeth, prófuga, sigue en comunicación con Jeremy a través de envíos postales que narran/comentan/acotan estos relatos de amor. Los espectadores compartimos estos comentarios a través de un off que nos permite ingresar a la bitácora mental de Elizabeth. Personaje principal que en su viaje se ha convertido en un narrador testigo, en un personaje suplementario.

En algún casino del Estado de Nevada, conoce a Leslie “un ser vigorosamente plantado en la tierra” (Bonfil, Jornada, 2008/04/13)[2], cuya adicción al juego preconiza un permanente y telúrico estado de crisis. En una partida (my pokar nigths) la jugadora compulsiva pierde todo su dinero: “la persona que entra en ese camino es como si se deslizara en un trineo por una montaña cubierta de nieve, cada vez más de prisa” (Dostoievski, El jugador, 1865). Resulta obvio para los espectadores, y para la propia apostadora, que la mesa de juego esta arreglada: le permiten ganar para limpiarla después. Pese a esta obviedad, la jugadora esta cegada por el velo del vicio, pide dinero a Elizabeth y para convencerla le ofrece en prenda su flamante automóvil.

El vehículo de motor, que la mesera desea, simboliza su declaración de independencia; hay una relación simbiótica, metafórica, entre los transportes y los personajes: Arnie muere en su automóvil; para Elizabeth representa la liberación definitiva; para Leslie el último nexo con la única persona que la amó, aunque de forma enfermiza: su padre. Al apostar su auto y perderlo, transfiere a su acreedora una parte de su libertad e independencia.

Al viajar a las Vegas, en búsqueda de recursos económicos, Leslie se enfrenta con la muerte de su padre, propietario del auto que ella ha ofrecido en pago. Esta relación fraternal resulta una historia de amor enfermizo —en esta caso filial— que tiene como base el chantaje, el engaño y una sádica flagelación moral que se infringen los amantes: sentido destructivo que culmina con la muerte del más fuerte: lo que implica su triunfo definitivo y el castigo supremo para el sobreviviente. Para la jugadora, el mundo parece tirar hacia abajo con fuerza desmedida: el sentimiento de orfandad, derrota y soledad que la abraza la vuelcan a aferrarse al objeto simbólico que le ofrece seguridad, independencia y libertad, su automóvil: símbolo idealizado de paternidad. Pero el sacrificio de Elizabeth tiene su recompensa, en cumplimiento a su promesa Leslie le compra el vehículo anhelado. Se despiden conduciendo a alta velocidad sobre la autopista en dos carriles que se bifurcan, donde cada una ya es dueña de su propia libertad.

Elizabeth cierra la espiral elíptica al regresar a Nueva York, donde la espera Jeremy. Visita plácidamente aquella esquina, símbolo de la traición hiriente, que antes le oprimía el corazón; atraviesa las puertas del café. Todo ha cambiado. Jeremy se ha desecho del bote de llaves: quiere forjar ahora su propia trama. En un sublime flash back, de tiempo indefinido, se examina así misma —plano cerrado, inserto, que muestra solamente su mano indecisa sobre el picaporte— para afirmar que no quiere ser nuevamente aquella mujer: ya es otra. El postre final es un beso de amor. Bellísimo plano cenital donde los rostros, recostados en sentido opuesto, se encadenan. Un beso, principio y fin.

Visión crítica sobre las relaciones amorosas, con una nota de esperanza, a contrapelo de la tendencia internacional con discursos sombríos y pesimistas como el de los “Párpados Azules” (Contreras, MX:07) o “Den Brysomme Mannen” (La frialdad de la vida moderna) (Lien, NO:06) que cuestionan incluso la posibilidad fáctica de una comunión existencial.

Como todos los grandes artistas, los que llamamos clásicos, WKW es poseedor de una poética, que integra en un deslumbrante juego formal, sensualista; en un estilo único y personal que se depura a cada película, una pasión temática, discursiva, cuyo eje es la capacidad solidaria, amorosa, del hombre contemporáneo: just in your honour.




[1] Una vez quise ser la más grande // ni el viento ni las cascadas podrían detenerme // Pero luego vino inesperadamente la inundación // las estrellas en la noche profunda se hicieron polvo // Derretido caigo //dentro de la enorme armadura negra // sin dejar restos // de gracia // solo en tu honor. The Greatest, Cat Power, (Fragmento). Traducción Luis F. Gallardo.
[2] Carlos Bonfil, “Noches Púrpuras”, La Jornada 2008/04/13. Link: http://www.jornada.unam.mx/2008/04/13/index.php?section=opinion&article=a09a1esp

viernes, 4 de octubre de 2013

"No se aceptan devoluciones" en su justo valor

“No se aceptan devoluciones” en su justo valor
Estas líneas son una reflexión sobre la película de Eugenio Derbez, motivadas por una presunta crítica de cine, que tuve la mala suerte de leer, de un sujeto que se ostenta como “El Fett” (desde mi punto de vista, una persona que no da la cara para sostener su opinión no merece atención), y que no es tal reseña, sino una colección de improperios y descalificativos sin estructura, como los twitter de un troll desbocado. Y además con un pésimo español, digno de un niño de kinder.  Aquí el link de la bazofia: http://bit.ly/1eRy9Le.
He escuchado también malos comentarios de colegas, algunos que no han visto la película. Y el problema no es la película sino Eugenio Derbez, su carrera como comediante en Televisa. La empresa de las narcocamionetas. El medio cultural —snob siempre— detesta a la televisora, y todo lo que representa, Laura Bozzo, las telenovelas, el noticiero más tendencioso del país, etcétera, etcétera. No obstante una inmensa mayoría del  país adora las telenovelas, y últimamente sus series malas. Cultura popular.
Entonces hay un mal avenimiento. Si se considera al cine un fenómeno de alta cultura, lo único que puede aportarle una figura de la televisión es vulgaridad. Esta es la reflexión snob. Pero lo que ocurrió es que ese pueblo mexicano que adora las telenovelas —y que se cuenta por millones— se abalanzó a la taquilla. Es muy posible que la película alcance una audiencia histórica que abarque al 10 por ciento de la población. Al último fin de semana casi 9 millones de mexicanos habían pagado boleto para verla en las salas de cine, alcanzando una recaudación de 360 mil millones de pesos. http://bit.ly/19Qi1CH
Una película con esta recaudación —aún bajo el supuesto de que fuese mala— tiene algo. Descalificarla per se, es absurdo. Me distanciaré del punto de vista snob y de los antecedentes televisos de Eugenio Derbez, y también del fenómeno de taquilla, para hacer una valoración analítica de la película, con herramientas de la teoría cinematográfica.


El libreto sigue una fórmula –o una estructura argumental— probada por generaciones, que tiene su origen en “El Chico” de Charlie Chaplin, donde Charlot, un pobre diablo, encuentra un bebé abandonado en los basureros neoyorkinos. Lo cría por años, la relación entre ambos se vuelve entrañable, hasta que se reencuentran con la madre, quién —legal pero injustamente— le arrebata el niño. En este punto argumental la historia provoca llanto, es el tipo clásico de melodrama lacrimógeno. En el cine mexicano los comediantes nacionales del llamado periodo dorado, y posteriores, hicieron algún remake o ensayaron alguna variación del modelo americano (“El globero” 1961 de Clavillazo o “Pobre huerfanita” 1955 de Resortes, entre otras). La película de Eugenio Derbez tiene variaciones interesantes sobre la misma fórmula. Por ejemplo el final sorpresivo. Pero el uso del modelo asienta su película en una larga tradición melodramática, también nacional. El cine mexicano ha utilizado mucho la figura del niño acartonado para construir el melodrama lacrimógeno, es decir, para manipular emocionalmente al espectador. Desde “Madre Querida” de Juan Orol, pasando por la “Pueblerina” del Indio Fernández, o el “Torito” cuya muerte quizá sea la más llorada de la historia del cine nacional (luego imitada por Hollywood en su “Gone with the Wind”).  Este tipo de fórmula es muy eficaz desde el punto de vista comercial.  
La gracia de un buen guión cinematográfico, basado en una vieja fórmula, es presentarla con nuevas ropas, de tal forma que parezca original. Y en la película del comediante se da está reelaboración afortunada. Los personajes se actualizan, son muy contemporáneos. Las situaciones son verosímiles.
En cuanto a la puesta en escena, Derbez trabajo un naturalismo telenovelero, lo personajes acapulqueños hablan como chilangos de la condesa. Pero ese es el modelo actual televisivo. Y un pecado desde la perspectiva intelectual. Pero cabe destacar que la regionalización idiolectal es anticuada, parece de otra época: como el sonsonete de Pedro Infante, en “Nosotros los pobres” o de Thalía, en “Marimar”.  Por supuesto, para el mercado extranjero esta regionalización es intrascendente.
 Este argumento se arropa con altos valores de producción —excelente diseño de producción y fotografía—, actuaciones aceptables y mucha frescura y creatividad en la puesta en escena. Lo que hace que la película —a ojos del espectador nacional— parezca más gringa que nacional (es triste decirlo).
Donde cojea la película es en la técnica cinematográfica, propiamente dicha. Derbez, en una entrevista que le dio a Adela Micha el 19 de Septiembre de 2013, habla sobre su experiencia como director, (http://www.youtube.com/watch?v=4WEyjeRSjx8 Min. 38:28) de donde destacamos dos elementos: le da gran importancia a la dirección de actores, (que la tiene por supuesto) y crítica a los que “nada más me dicen, párate, siéntate y te sales, que son directores de tráfico” Min. 39:00. En donde muestra su ignorancia en torno al oficio cinematográfico.  
Pero su experiencia televisiva, y el lenguaje propio de la televisión le bastan para hacer eficaz el discurso fílmico. En pocas palabras hay una apropiación total de la estilística televisiva, trasladada al cine, que en este caso específico funciona. Aunque puede chocar a los cinéfilos de alta costura. Podemos notar el lenguaje televisivo en la poca calidad de los efectos digitalizados, que vemos al final, propios del discurso televisivo de bajo presupuesto. Pero dentro de esta maraña televisual, aparecen algunos elementos creativos, fílmicos, interesantes. Por ejemplo la metáfora del lobo feroz, y los breves momentos en stop motion, que le dan a la película un aire feérico.
En conclusión, la película no es el bodrio que nos pinta el cretino de “El fett”, ni tampoco la obra maestra del cine mexicano según el propio Derbez. Simplemente es una buena película comercial, hecha a detalle y con profesionalismo bien entendido. Coherente con la tradición cinematográfica nacional. Quizá demasiado cursi, para mi diabético gusto. Para ser una pieza fílmica, de valía, de arte, trascendente, le falta densidad temática, y técnica cinematográfica. Lo que si tiene “La vida es bella” de Benigni, modelo referido por Derbez en la entrevista citada. Hasta aquí el análisis.
Desde la perspectiva comercial es una gran película. Hay que sentarse a entender que hizo bien, y empezar a tejer sobre esas bases, pensando en una reactivación del cine industrial, comercial, mexicano. La apertura del mercado interno, es decir, del mercado nacional, llevando masivamente paisanos a las salas de cine, debe seguirse cultivando, con sumo cuidado, para que ese mercado se estabilice. La apertura del mercado externo, el de E. U. es formidable. Es un mercado muy grande y jugoso que debiéramos cuidar tanto o más que el nacional. Si conseguimos repetir suficientes veces esta experiencia podríamos consolidar nuevamente un periodo industrial que abriría paso también a la producción artística. Quizá termine por fin la fastidiosa época el cine de autor, que luce en los festivales europeos, pero que ningún mexicano paga por ver, Heli por ejemplo.
Finalmente decir que la película de Eugenio Derbez  no tenía posibilidades de ser nominada para el Oscar a mejor película extranjera. Es cierto que es una película que cumple mejor las características de la famosa premiación, que la que eligió insólitamente la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, Heli de Amat Escalante (de ella hablaremos pronto). La del comediante cuenta con la taquilla, aspecto que los gringos valoran demasiado, con razón. Pero de todas formas no la hubieran nominado. Porque tiene un defecto enorme, su aspecto político. Aunque Derbez lo ignora, o lo minimiza, (“Eso no es el tema de la película, de hecho es una cosita que casi ni se toca” Min. 44:00) todo discurso tiene un aspecto político y el suyo lo tiene de sobra.
Derbez nos cuenta, implícitamente, la historia de un migrante mexicano ilegal que alcanza el sueño americano, y lo alcanza además sin aprender el idioma inglés (esto es como una patada en los destos para la derecha gringa). En la propia película vemos a un pollero, que es buena onda, buena gente. Este tipo de modelos o tipos, son totalmente antiamericanos, y atentan por completo contra las creencias de la clase política y la moralina de los gringos. Y por esta razón difícilmente iba a ganar. Pues es sabido que este premio a mejor película extranjera, también lanza mensajes políticos. Y los gazmoños de la Academia no van a lanzar ese mensaje político. La muralla entre nuestras naciones no está alzada sólo físicamente sino también cultural y psíquicamente. Así lo muestra el académico Samuel Huntington, como tantos gringos, feroz enemigo de la migración mexicana:
"¿El sueño americano? Existe, es realista y cualquiera de nosotros puede compartirlo". No es cierto. No existe tal sueño americano ("Americano" dream). Sólo hay un œúnico sueño americano (American dream), creado por una sociedad angloprotestante. Los mexicanoamericanos compartirán ese sueño y esa sociedad sólo si sueñan en inglés.

Huntington, Samuel.
El desafío hispano

Luis F. Gallardo

02/Oct/2013

viernes, 12 de abril de 2013

Publicado en la revista electrónica "Murciégalo" 2012

El inevitable apocalipsis


I hear the ruin of all space, shattered glass and toppling masonry, and time one livid final flame. What’s left us then?

Ulysses
James Joyce


This is Earth. Not the eternal and only home of mankind, but only a starting point of an infinite adventure.

The end of eternity

Isaac Asimov

1. El fin del mundo

Cuando hablamos del fin del mundo, no hablamos en realidad del fin del “mundo”, —planeta tierra—  sino de nuestro propio fin (nuestro mundo humano). ¿Pero bastará cualquier colisión cósmica, o cualquier catástrofe geológica para extinguirnos, y terminar con el mundo? En realidad somos duros de matar, como cucarachas y ratas. Podemos imaginar la peor catástrofe pero difícilmente el homo sapiens será erradicado del universo en el corto plazo.
En la realidad una extinción humana súbita es altamente improbable, —no imposible ¡Maldición!— para que eso ocurriera tendría que acontecer un evento cósmico o geológico insólito, por lo tanto desconocido por la ciencia, algo que nos coja por sorpresa. Y si nos coge desprevenidos pues… Ni hablar, no tendremos tiempo de lamentarnos. Y sí, es cierto, algo así puede ocurrir en cualquier momento. 
De hecho las extinciones masivas no son raras en la historia de nuestro planeta. .
Hace 251 millones de años un cataclismo desencadenó una serie de cambios radicales en nuestro planeta en un periodo tan breve como puede ser un millón de años.
 Un asteroide de tamaño considerable golpeó el trasero de la tierra —la Antártida— formando un cráter de 500 kilómetros de diámetro (la cuarta parte de México). La fuerza del impacto provocó un super terremoto en todo el planeta, incluyendo tsunamis y cosas de esas. Pero la consecuencia más radical fue que agrieto la tierra por todas partes. En aquel entonces había solo un super continente llamado Pangea. El choque rompió las placas tectónicas provocando el inicio de la separación de los continentes actuales. 
Cadenas volcánicas inmensas se levantaron por todo el planeta. Por ejemplo en la antípoda del impacto, es decir, en el ártico, en Siberia se levantó una verdadera muralla volcánica que estuvo activa por varios miles de años, cubriendo de lava una extensión de 7 millones de kilómetros cuadrados.
La tierra se cubrió por completo con una nube de dióxido de carbono que provocó un efecto invernadero, calentando la tierra 5 grados por encima de su nivel normal.
Los océanos también se calentaron, lo que provocó la liberación de los depósitos de hidrato de metano depositados en la cuenca marina cerca de las costas.  Esto incrementó en 5 grados más la temperatura global de la tierra. Este superverano permanente provocó la extinción de gran parte de la flora submarina.
Al reducirse la vegetación oceánica el oxígeno comenzó a escasear y proliferaron la bacterias anaerobias, este tipo de bacteria producen sulfuro de hidrógeno. El agua del mar se saturó de sulfuro de hidrógeno, hasta que este comenzó a evaporarse y llegó a la atmósfera. Es un gas altamente tóxico para casi todos los seres vivos, pero esto no es lo peor, sino que destruyó la capa de ozono, permitiendo que la radiación ultravioleta penetrara a la tierra.
Todo esto ocurrió en un millón de años. La consecuencia: desaparecieron el 90 por ciento de las especies marinas, y el 70 por ciento de los vertebrados terrestres. Es la extinción masiva más impactante en la historia de nuestro planeta, la extinción del Pérmico-Triasico. Algo así como el apocalipsis maya, solo que hace 251 millones de años.      
Este tipo de fenómenos se han presentado en nuestro planeta cada 100 o 200 millones de años. Hoy día la tierra no está exenta de sufrir nuevos cataclismos cósmicos.
La tierra tiene una edad de 4500 millones de años, y tendrá vida como roca galáctica hasta la vejez del sol, cuando inicie su proceso de deterioro y se transforme en una gigante roja, dentro de unos ocho mil millones de años.  La pregunta es si el ser humano estará ahí todavía para verlo. Le aseguro apreciado lector que ni nosotros, ni nuestros hijos, ni nuestros nietos, estarán ahí. ¿Pero habrá algún hombre vivo todavía? Teóricamente sí.
El ser humano tiene el futuro en sus manos. Pero es muy improbable.

2.      El fin de la humanidad

Primero, la humanidad debe sobrevivir a su autodestrucción. De todos los problemas que enfrenta, el más grave tiene que ver con los franceses, la cigüeña, y el 10 de mayo. La especie humana padece un fenómeno ecológico conocido como sobrepoblación con todas sus implicaciones: agotamiento de los recursos disponibles, hacinamiento, stress e incremento de la agresividad y la violencia, desigualdad en el acceso a los recursos disponibles —comen primero los más fuertes y los más agresivos—, etcétera.
En nuestra era global la tierra ya parece muy pequeña e insuficiente para la especie. Esto hace que busquemos nuevos territorios. Pero no es una mera cuestión de espacio geográfico. La tierra todavía posee suficiente espacio interior, en océanos y subsuelos, donde puede meter más gente. El asunto es que hemos llegado a un punto crítico en el cuál —y esto se irá agravando en los próximos 100 años— los recursos comenzarán a resultar cada vez más insuficientes (pero no para todos, “ahí esta el detalle”, diría Cantinflas, los más ‘fuertes’ y ‘agresivos’ comen primero).
No solo necesitamos más espacio, sino también más recursos —recursos que ya no hay. Una solución al problema de los recursos sería aprovechar mejor los recursos disponibles. Pero esto implica una transformación cultural y tecnológica que a nivel global nos puede tomar todo este siglo. La humanidad está avanzando en este sentido, pero no con la velocidad deseable (aunque quizá sí suficiente).
Por otro lado, la humanidad ha propiciado un cambio climático que parece irreversible. Cuando un fenómeno natural afecta al clima, no hay un switch de apagado que detenga los cambios propiciados. La historia geológica nos demuestra que muy pequeñas variables pueden producir cambios a gran escala, con consecuencias catastróficas para las especies. Posiblemente estemos al comienzo de uno de estos cambios.
Cuando el clima y la insuficiencia de recursos afecten a grandes zonas del planeta, a naciones y continentes enteros: habrá también algunas zonas con recursos limitados y condiciones climáticas aceptables (México, con grandes selvas y recursos acuíferos enormes, tiene alguna chanza). La competencia por esas zonas puede conducir a guerras devastadoras de escala mundial y de pronóstico reservado.
En cualquiera de estos escenarios el futuro de la humanidad no es el más promisorio.
Si la humanidad encuentra soluciones a todos estos problemas —cosa que puede ocurrir a tiempo— al menos podrá seguir imaginando y construyendo un futuro.
Me gusta este:
Hombre eternos;  nómadas del espacio;  viajando en planetas artificiales por todas las galaxias conocidas y conocibles; hasta el final del universo.
Como lo imagino Isaac Asimov en su libro “Civilizaciones Extraterrestres” en 1979.

“En esta forma, la humanidad no sería ya una criatura de la Tierra o del sistema solar, sino que pertenecería a todo el Universo, vagando hacia afuera, siempre hacia afuera, formando una gran variedad de especies relacionadas entre sí, hasta que el Universo llegara a un fin enormemente lento, por alguna ruta, y ya no pudiera sustentar vida en ninguna parte.”

Pero si el Universo no tuviera fin. La humanidad sería infinita. ¡Es una posibilidad que me encanta imaginar!

Luis F. Gallardo
08 de Marzo de 2012



PARA SABER MÁS

La sobrepoblación
Isaac Asimov – La Metáfora del cuarto de baño. Entrevista.
Consecuencias de la sobrepoblación.
¿El Calentamiento Global es una verdadera amenaza para la humanidad?

viernes, 7 de agosto de 2009

LA DOCENCIA CINEMATOGRÁFICA COMO OFICIO


Los estudios de cine empezaron como todas las demás disciplinas del mundo, es decir, sin maestros y por supuesto, sin estudiantes. Esto quiere decir que las disciplinas “antes de ser sanitizadas” por las escuelas o academias de “cualquier cosa de interés humano”, fueron practicadas de forma primaria, elemental, luego artesanal y finalmente con técnicas muy especializadas y depuradas, y la forma de aprender estas actividades prácticas era elaborándolas o ayudando a elaborarlas. Esto es nuestro “maistro” autóctono, dicho esto en el mejor sentido (en el sentido del que tiene gran experiencia práctica, y discípulos o ayudantes, de “cuasi-esclavos” que realizan todo el trabajo pesado que el “maistro” ya no quiere hacer). Así fue la educación por milenios hasta que un grupo de genios de la mercadotecnia y la propaganda inventaron las academias (los monjes de la “edad media”, o la teocracia egipcia, o azteca… en fin siempre fueron los religiosos).

Iniciar los estudios de cualquier materia enfrenta dos problemas fundamentales, en primer lugar aclarar “¿qué es lo que se va a enseñar?” y en segundo lugar “que maestros pueden enseñarlo”. Estos no son problemas sencillos, de hecho las escuelas de cine no lo han resuelto del todo, aunque han dado una solución muy práctica.

Las escuelas de cine en México, están enfocadas a ser escuelas de “producción de cine”, por lo que otro tipo de temas cinematográficos son complementarios, o de simple cultura general cinéfila y por lo tanto poco especializados, (por ejemplo el extraordinario campo del análisis cinematográfico). El hecho de que la orientación principal de las escuelas sea la producción determina muchas cosas, en primer lugar, que los estudiantes tienen que graduarse por su competencia en la “producción de películas”, y hablo de “producción” en un sentido muy amplio, no restrictivo de un campo del cine, sino más bien de lo que fundamenta la existencia misma del cine, “la película”, misma que si no se “produce” pues no “existe”. Y para que una película se “produzca”, para que exista, requiere del oficio práctico de un montón de disciplinas muy variadas, por lo que podemos afirmar que el cine es una materia multidisciplinaria e interdisciplinaria al mismo tiempo, y que para aprender a “producir cine” necesitamos comprender muchas de estas materias. Aquella que las unifica a todas en una “unidad de sentido”, dándole a la película “un sentido de unidad”, una isotopía en términos greimanianos, es la “dirección” o “realización”… aunque hay quien piensa que ya todo estaba en el guión… en fin. Eso no importa mayor cosa. Ni el guión, ni la dirección, se ven reflejados en la película… se que esto que estoy diciendo resulta polémico pero es la verdad, en realidad en la película se refleja el trabajo de un conjunto enorme de gente muy variada, algunos verdaderos artistas de su disciplina (músicos, actores, escenógrafos, fotógrafos), y ese todo colectivo si se ve reflejado… no así las palabras de un guión, ni tampoco la voz de acción de un director, eso forma parte del proceso, no ya de la ilusión fantasmagórica que nos abstrae un par de horas en los salones oscuros llamados “cines”. Y a eso debe llegar un estudiante de las escuelas mexicanas, a la “producción de una película”. Dejaré de momento la crítica a este objetivo parco y limitante de nuestras prestigiadas escuelas, de momento me interesa dejarlo definido como el objetivo principal de sus aulas, más bien talleres al estilo de la educación arquitectónica más pragmática.

Pues bien, viene el segundo problema, esto es: los docentes. Como muchas ramas del conocimiento, los docentes de cine, eran por lo común gentes de cine, gentes que hacían cine. Esto podría parecer lo más lógico y lo mejor, pero no es así. Sabemos que hay personas excelentes como artistas o técnicos (ambos son igualmente importantes) de su disciplina, esto no significa que serán buenos maestros. Los hay por supuesto, esto es lo mejor de lo mejor, pero los que trabajan en el cine, sobre todo si son muy buenos, por lo general no van a tener ni tiempo, ni interés en la docencia. Y los que si lo llegan a tener, no tienen tampoco la posibilidad de dar un cien por ciento en el aula, muchos de ellos, al no dedicar ni un minuto de tiempo a “preparar una clase” llegarán a platicar un rosario de anécdotas, que pueden ser muy interesantes y muy divertidas pero que dejan poco beneficio a los alumnos, recuerdo en ese sentido la paradoja del buen consejo : “Sólo puedo darte un buen consejo, uno que a mi me ha servido y me ha guiado toda la vida: jamás hagas caso de un consejo”.

El problema grave que enfrentan todas las disciplinas en estado de lactancia, y luego de niñez, es este trabuco que representa el profesional como maestro mediocre o malo, y no por falta de competencia en la disciplina, sino por falta de competencia en algo para lo cual nunca estudio porque —ay señor Perogrullo— esa disciplina cuando él la aprendió, no se enseñaba en las academias —ya que no existían, jaja— y nos referimos a esa disciplina llamada didáctica, y además no solo didáctica en términos generales, sino didáctica de la disciplina que se pretende estudiar junto con los alumnos, porque “el maestro es el mejor estudiante de su clase”. No existe todavía, aún el día de hoy, ningún texto, investigación, tesis profesional, testimonio, que fundamente una didáctica de la comunicación audiovisual (y por lo tanto una pedagogía implícita), en otras palabras, no se ha estudiado el tema de la docencia audiovisual profesionalmente, todavía.

EXPERIENCIAS DE MI DIDÁCTICA AUDIOVISUAL

Al dar clases de cine, lo primero que descubrí es que el campo de la didáctica de la comunicación audiovisual es verdaderamente apasionante. La parte más positiva, la que me ha motivado a continuar con este oficio desde hace más de siete años, radica en el tren vertiginoso de aprendizaje y superación permanente al que estoy expuesto, al dar clase a un grupo dado. Es un campo de inestabilidad permanente, donde uno debe ser lo suficientemente flexible para adaptarse a situaciones de grupo radicalmente diferentes, de ser lo suficientemente autocrítico para evaluar correctamente la calidad de los ejercicios con relación a la calidad del aprendizaje de los alumnos, esta inestabilidad permanente vuelve las clases verdaderas prácticas de guerra, juegos de entrenamiento, donde uno debe tener la capacidad de resolver problemas, para obtener al final el logro de un objetivo, eminentemente académico.

Aquí voy a meter mi cuchara en tornó a lo que yo considero el verdadero valor de la formación académica. La meta de la educación, en mi opinión, es la formación integral de individuos o personas, en otras palabras, de hombres libres con capacidad intelectual suficiente para plantearse problemas (de todo tipo, sociales, personales, profesionales), plantearse soluciones, y buscar estas soluciones para al final resolver alguno de los problemas planteados para plantearse nuevos problemas. En otras palabras, la formación no se limita al aprendizaje de conocimientos, sino más bien a la búsqueda permanente de esos conocimientos, al descubrimiento de su necesidad, a la responsabilidad inmanente de su búsqueda, a su extracción, a su digestión y aprovechamiento productivo. Desde ésta óptica erra quién considera que la solución de un examen, evalúa el aprovechamiento o el conocimiento de un alumno en un aula.

Para mí, un examen es un excelente ejercicio didáctico, no un método eficaz de evaluación. Considero otros valores en mis propias evaluaciones, la responsabilidad, el compromiso, la cantidad y calidad del trabajo, el desempeño, y la capacidad de plantear problemas, plantear soluciones tentativas, buscarlas, encontrar alguna, explorarla, usarla, y exponerla. Si un alumno está en desacuerdo conmigo establezco con él un debate, lo obligo a seguir explorando su posición para refutarme por medios más sólidos, por exposición de ejemplos, por investigación seria: es decir, extensa y exhaustiva, válida y confiable.

Cuando a un alumno se le plantean problemas interesantes, cuando se le obliga a cuestionarse o a cuestionarnos, el alumno reacciona positivamente, si es de calidad y vocación académica. Es importante romper las inercias de una pésima educación básica y media superior, en donde el alumno era más bien un receptáculo pasivo de conocimiento desvinculado con su realidad in extenso. Hacerlo partícipe del proceso de enseñanza aprendizaje, es considerado hoy día como la vanguardia en educación, el llamado aprendizaje significativo (hay varias teorías de este mismo concepto), derivado de teorías constructivistas (también diversas); no obstante tras una breve revisión histórica uno descubre que en realidad estos son los métodos educativos más antiguos, estamos dando una vuelta al primitivismo; allí donde los aprendices aprendían el oficio practicándolo y este aprendizaje era significativo porque se transformaba en su modus vivendi, lo determinaba frente al mundo, estamos hablando del campesino que enseña el oficio a sus hijos, del herrero, del zapatero, del tornero, de los pintores renacentistas, de infinidad de artesanos y en fin, de una transmisión del conocimiento (teórico implícito y práctico explícito), transparente, directa, significativa, útil y valiosa.

Cuando se inventó el bachiller y ese concepto vago, y quizá idiota, de la cultura general, el conocimiento comenzó a volverse poco significativo, ahí están como ejemplo todas aquellas comedias de Moliére, de los médicos que sabían bastantes latinajos, y bastante poco de medicina. La cultura general sirve mucho para ganar concursos de televisión, para las olimpiadas del conocimiento, para presumir a los hijos, para que reciten las capitales del mundo, para que hagan multiplicaciones mentales de forma impresionante; en la feria del saber, los changos no solo saben saltar sino contar. En el siglo XXI queremos regresar a ese punto en donde el alumno deseaba aprender porque en ello se jugaba su vida. ¡Hacer que el alumno cobre conciencia de la importancia de ciertos conocimientos o prácticas para su vida cotidiana! ¡Ese es hoy día un gran reto! Esta habituado a pensar que todo lo que aprende en la escuela carece de utilidad.

TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN PARA CINE

Una de las materias que han implicado para mi el mayor reto en el ámbito docente, ha sido la de “Técnicas de investigación”, sobre todo impartida a aspirantes a cineastas, que piensan que su profesión consiste en narrar historias a través de una cámara, sólo eso.

Pues bien, ese ha sido el reto, que el aprendizaje de las técnicas de investigación les sea significativo, esto quiere decir, hacerles notar que esta materia les va a ser de utilidad, en su vida profesional. Por esta razón también he buscado vincular la materia con las metas y objetivos que tienen en su ámbito académico. En el primer semestre en el que la materia se imparte, los alumnos realizan como ejercicio final, una fotosecuencia. Por lo tanto la materia se vincula a su quehacer en clase y se hace énfasis en la utilidad de la materia para su desarrollo profesional.

Traigo dos ejemplos de ejercicios que realizan los alumnos en el marco de mi clase. Estos ejercicios están vinculados con el plan de estudios y principalmente con el plan de clase, en este caso con el tema de “El método experimental”.

Este es el ejercicio llamado “El reto”, cuyas reglas pueden leer a continuación.

Redacción de las reglas del ejercicio que se les entrega a los alumnos:

1.- Se presentará a los alumnos el cortometraje “El hombre de la cabeza de goma” de George Méliès. Los alumnos serán divididos en dos equipos de producción que competirán entre si por la mejor solución al problema planteado.

2.- La primera parte del reto consiste en que cada equipo investigue como hizo George Méliès para realizar la película en 1901 con los recursos con los que disponía en ese momento.

Los problemas que presenta la película son los siguientes:
a) El mismo personaje (Méliès) que aparece como el inflador de la cabeza de goma representa la propia cabeza de goma.
b) ¿Cómo infla la cabeza de goma?
c) ¿Cómo logra que explote?

3.- La segunda parte del reto consiste en que los alumnos del CECC, realicen la película del “Hombre de la cabeza de goma” con los recursos propios con los que cuenta el CECC.

a) Para ello deberán plantear los problemas que deben resolver.
b) Hipótesis de cómo resolverlos.
c) Analizar la vulnerabilidad y factibilidad de resolver los problemas de la o las maneras propuestas.
d) Realizar la experimentación.

4.- Los alumnos dispondrán de una semana completa para preparar la preproducción. La producción deberá realizarse forzosamente el día asignado en calendario y programa escolar planteado por el profesor.

5.- El esquema de producción será semejante a los rallys que se realizan en varios festivales nacionales e internacionales, deberán producir y pos-producir el mismo día, y entregar antes de la 6 de la tarde.

6.- Se deberá redactar un reporte de investigación, este reporte estará redactado en los términos formales en los que se redacta todo trabajo de investigación. A) Introducción, justificación, problema de investigación, hipótesis de trabajo; B) Objetivos, Esquema de investigación; C) Descripción del procedimiento experimental; D) Conclusiones; E) Fuentes de investigación; F) Anexos (Making off, testimonios de los involucrados, debe integrar copia del ejercicio en CD o DVD según sea el caso). El reporte se entregará de manera diferida al ejercicio; esto significa que se entregará la siguiente clase y no el mismo día de producción y postproducción.

7.- El objetivo final no es el logró pleno de la imitación de la película sino los esfuerzos por alcanzar con la mejor calidad visual la misma ilusión cinematográfica. Se evaluará tanto el proceso como el objetivo final. Cada alumno además tendrá una evaluación independiente acorde a su eficiencia en la tarea asignada por el equipo.

Dos ejemplos de este ejercicio pueden verlos en las siguientes pantallas de You Tube. Para visualizar el primer ejercicio haga clic en la liga que dice "El reto Psicosis", ya que por queja del propietario de los derechos de la película no se puede incrustar.

El Reto "Psicosis" de Alfred Hitchcock







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Otro ejercicio que realizan los alumnos es la preparación de una carpeta de investigación, esta carpeta incluye un trabajo formal de investigación. Una vez que los alumnos han definido el tema, y la historia de su fotosecuencia, cada uno elige un tema de investigación relacionado con ésta.

Por ejemplo el caso de Alma, una destacada alumna, quién se planteó como tema de investigación a los Maniquiés en el cine de ficción. Como no encontró realmente ninguna bibliografía, ni material hemerográfico útil para su tema, se le pidió que entrevistara a un crítico de cine profesional, pueden escuchar esta interesante entrevista también en la siguiente liga de YOU TUBE.





Finalmente pueden revisar el ejercicio de Fotosecuencia de Alma, titulado “Marina”, es en mi opinión un buen trabajo, producto de su compromiso con la escuela y con su profesión, y quisiera pensar que también con mi materia, que creo que ayudo un poco a alcanzar este modesto resultado. A continuación “Marina”.





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Creo que estas experiencias didácticas son muy útiles y se vinculan con mis convicciones en torno al papel de la formación académica, realmente los alumnos no solo aprenden de forma significativa, también se enfrentan a problemas y a sus soluciones de una forma orgánica, vinculada con su vida escolar, y estos retos sirven para que en el futuro sean capaces de vencer otros. Si logré esto, se cumplió el objetivo.

Luis F. Gallardo

domingo, 26 de julio de 2009

Dios de la güeva (Güilson) de Falcón


Antología de caricaturas de Falcón, de su serie "Cascajo" (Que yo leí publicado en la sección dominical del diario oficialista "El Nacional", con una excelente sección cultural), que como la "Chora interminable" de Jis y Trino en el suplemento de "La Jornada", ofrecía una gama de personajes, caricaturas y situaciones hilarantes, en mi opinión el mejor "Güilson", así, sin acento en la "o" aguda, lo que es congruente porque a muchos mexicanos acentuar nos da güeva.
Esta antología apareció publicada con el nombre "Cascajo: con la bendición de Güilson, Dios de la güeva", editorial Cal y Arena, México D.F., 1994, con prólogo de Carlos Monsiváis. De ese prólogo extraigo el siguiente comentario sobre el genial personaje.

Falcón lo sabe: el sentido común le devuelve sus proporciones justas a seres y situaciones, aclara la salud mental que la risa trae consigo, le quita soportes a la lógica del auto-engaño. En el universo de Falcón el sentido común es la perspectiva clásica, la luz inesperada sobre las virtudes cuya fama es tal que hace perdonar su inexistencia.
Tomo el ejemplo más exitoso: el mito desparramado, Güilson, dios de la Güeva, la mole amarilla que se derrumba, incontenible, sobre los regazos y los hombros y los sofás y el piso. Güilson es el ataque de flojera que acongoja ante la inminencia o la presencia de lo cursi, lo repetitivo, lo pretencioso. Güilson es la táctica revanchista de quien ha sufrido los martirios de la somnolencia (la tortura de la vigilancia forzada) en las relaciones personales, las universidades, los círculos culturales, los diarios y revistas, las campañas de moralina, los sermones eclesiásticos y cívicos. Cada aparición de Güilson es parte de la Expedición Punitiva de Falcón, quien se desquita por la cuota inevitable que él o sus amigos o la sociedad, han pagado al soportar la inundación de programas televisivos, simposios, consultorios psiquiátricos, romances ígneos, tomas de conciencia.
Güilson, dios de la Güeva, es ya síntesis legendaria de la crítica que, a modo de protesta, duerme con placidez. Y del espacio satírico de Falcón el personaje se translada a nuestra percepción de lo circundante. Con frecuencia, oigo decir: "Y nos cayó Güilson" o "Esto es digno de Güilson". ¿Se concibe un mayor elogio para un apologista del sentido común?

Extracto del Prólogo de Carlos Monsiváis.