José Revueltas escribió este texto a dos años de ocurridos los trágicos hechos, aún encarcelado en Lecumberri. A cuarenta años, considero que la mayor parte de sus palabras siguen vigentes. El subrayado es mío.
ANIVERSARIO DE TLATELOLCO
La bárbara matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 es una herida que permanece aún abierta y sangrante en la conciencia de México el 2 de octubre de 1970. Han pasado dos años, pero esto no es cosa del transcurrir del tiempo, sino del transcurrir de la justicia histórica: sólo ella puede cerrar esta herida. No obstante, ni la justicia histórica, ni nadie, ni nada podrá borrar este recuerdo: será siempre un acta de acusación y una condena. Hoy, a dos años de distancia, la pregunta acusatoria sigue sin respuesta: ¿cómo fue posible una acción tan criminal y monstruosa, tan increíble, irracional y estúpida, como la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre? Ésta era la misma, la idéntica pregunta que se hacía la conciencia de México a principios del siglo. ¿Cómo fue posible la insensata, la torpe, la vil y asesina matanza de los huelguistas de Río Blanco en enero de 1907? Aquella conciencia histórica de México dio la respuesta adecuada a tal pregunta tres años más tarde, en 1910: pero esta respuesta ya era una revolución. Es lo que no entienden los gobernantes y lo que se niegan terca y mañosamente a ver: los dioses —como se decía en la antigüedad— primero cegaban a quienes previamente habían condenado a la perdición. El gobernante dictatorial y ciego, perdida toda capacidad de comprender al pueblo, apela a la represión para imponer su ceguera a todos con la muerte de la conciencia libre. Sabe que, en tanto más brutal y gigantesca sea la represión, mayores serán el desconcierto, las confusiones y la desmoralización momentáneas de las masas de la ciudadanía activa. De aquí la ciega confianza de la dictadura en que la represión de la actividad política de las masas convertirá en inerte a la ciudadanía, hundiéndola en el temor, el recelo y la angustia, dentro de una atmósfera en que no puede disponer de sus derechos, ejercer sus libertades, ni expresar sus opiniones. Pero esto es lo único que la dictadura sabe, porque las dictaduras no ven y satisfacen su seguridad del poder en la sangrienta eficacia de las matanzas multitudinarias y de las prisiones. Efímera, circunstancial, ilusoria eficacia de la masacre de los huelguistas de Río Blanco en 1907. Efímera, ciega, sorda, inmunda eficacia de la masacre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas del Tlatelolco olímpico, en el Olimpo rezumante de sangre de los antiguos dioses vengativos que ciegan antes al ejecutor de sus designios. Esta ceguera criminal, esta sordera asesina de la dictadura es lo que explica Tlatelolco. Al diálogo que el pueblo reclamaba, se le contestó, primero, con el tabletear de las ametralladoras; después, mediante el careo judicial de las víctimas con los propios victimarios en los procesos mistificados con los que se harán recaer las sentencias sobre los presos políticos de 68, a quienes no se les perdona siquiera la infamia de calificarlos como delincuentes comunes. Han transcurrido dos años desde la sombría matanza de Tlatelolco. Repetimos: no se trata del lapso transcurrido. El tiempo es el más tenaz e infatigable trabajador de la libertad y la justicia. La presencia viva de nuestras voluntades —más intrépida, más tenaz, más osada—, por encima del tiempo que la dictadura pretende detener con las cárceles y con la muerte, será lo que acelera ese ritmo con que la historia trata de liberarse y encontrarse.
El poema "Nocturno de la alcoba" es uno de mis favoritos del poemario de Villaurrutia Nostalgia de la muerte, una poética de intensidad sobrecogedora. Dice Octavio Paz:
"A pesar de la influencia de los poetas franceses, de Chirico y de los surrealistas, Villaurrutia tampoco cerró los ojos, y sus poemas, aun los del período automático, son siempre reflexivos. No me parece una limitación: amo el lenguaje sonámbulo pero desconfío de los poetas sonámbulos. Poeta escaso, casi todo lo que escribió es (será) perdurable. Aunque no es rápido como Pellicer y Novo, no es menos pintor que el primero ni menos intenso que el segundo. Pellicer trabaja con la luz y los colores, está cerca de Tamayo; Villaurrutia con los volúmenes y las apariciones: el cubismo por un lado y, por el otro, la pintura surrealista. La intensidad de su poesía no es la del instante: es una lenta cristalización de horas y días angustiosos. Sus poemas son máquinas transparentes por las que circulan los elementos terribles: la sangre, las obsesiones, el miedo, la lujuria -la vida. El mundo de Villaurrutia, quizá por estar iluminado por el sol abstracto de una idea (la idea de la muerte), posee una vitalidad y una sensualidad verdaderamente feroces. El principio de la muerte -y su máscara: la moral- hizo más violenta y secreta la explosión de la palabra sombría: placer. Esa palabra resuena en las galerías de Villaurrutia con un esplendor rojizo." Octavio Paz, prólogo al libro Poesía en movimiento.
Consumatum Est, es el único grupo de rock (¿rock?) nacional que trató de plasmar en sus canciones la lírica de Villaurrutia. Aquí su canción "La muerte siempre toma la forma de la alcoba que nos contiene", cuya letra es una adaptación libre del poema que leerá a continuación.
NOCTURNO DE LA ALCOBA
The Tempest 1914 Oskar Kokoschka
La muerte toma siempre la forma de la alcoba que nos contiene.
Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa, se pliega en las cortinas en que anida la sombra, es dura en el espejo y tensa y congelada, profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.
Los dos sabemos que la muerte toma la forma de la alcoba, y que en la alcoba es el espacio frío que levanta entre los dos un muro, un cristal, un silencio.
Entonces sólo yo sé que la muerte es el hueco que dejas en el lecho cuando de pronto y sin razón alguna te incorporas o te pones de pie.
Y es el ruido de hojas calcinadas que hacen tus pies desnudos al hundirse en la alfombra.
Y es el sudor que moja nuestros muslos que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.
Y es la frase que dejas caer, interrumpida. Y la pregunta mía que no oyes, que no comprendes o que no respondes.
Y el silencio que cae y te sepulta cuando velo tu sueño y lo interrogo.
Y sólo, sólo yo sé que la muerte es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos. y tus involuntarios movimientos oscuros cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.
La muerte es todo esto y más que nos circunda, y nos une y separa alternativamente, que nos deja confusos, atónitos, suspensos, con una herida queno mana sangre.
Entonces, sólo entonces, los dos solos, sabemos que no el amor sino la oscura muerte nos precipita a vernos cara a cara a los ojos, y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y naúfragos, todavía más, y cada vez más, todavía.
El “mito de la rubia tarada” esta muy incorporado a la cultura pop contemporánea. El pretexto de este ensayo lo conforma una rola clásica de SUMO del legendario Luca Prodan —víctima de la Ginebra y la cirrosis hepática—, http://www.lotienetodo.com.ar/luca/ que la banda, o el vulgo conocemos mejor como “La rubia tarada” pero que se llamó originalmente “Una noche en New York City” quizá las dos estrofas más significativas sean las siguientes:
La rubia tarada, bronceada, aburrida, me dice: "Por qué te pelaste?" Y yo "Por el asco que dá tu sociedad.
En el pelo de hoy ¿cuánto gastaste?"
¡Basta! ¡Me voy! Rumbo a la puerta
Y después a un boliche a la esquina
a tomar una ginebra con gente despierta.
Esta si que es Argentina!
En la canción la “rubia tarada” encarna la posición mercantilista y superficial de la sociedad moderna, lo dérmico, y se contrasta con la gente despierta, la que si es argentina y Argentina. Es una visión de la rubia plástica, la chica dorada —como pepita— aunque sea de oropel porque no todo lo que brilla es oro.
El mito de la “rubia tarada” tiene orígenes oscuros pero debemos rastrearlos en la milenaria sociedad machista y en su literatura tradicional —recordemos esa corriente literaria misógina que atraviesa la edad media, que era contrapunteada por la corriente marista— que expone ejemplos de mujeres muy adecuadas para la reproducción de la especie pero deleznables como compañeras intelectuales. La mismísima Eva bíblica es engañada ingenuamente por el diablo y tiene toda la culpa de la caída del hombre y su expulsión del paraíso.
En el origen de nuestra caída, esta la rubia ingenua.
La literatura medieval del amor cortés hacía de la mujer una presea, y conocemos el manido argumento de la princesa secuestrada y rescatada, donde la mujer viene a ser equivalente a un trofeo. Quizá sean los mitos infantiles los más arraigados a esta tradición, ya que en su solución las princesas encuentran un príncipe, es decir un hombre, que les resuelve la vida y su destino a través del matrimonio. En una cultura en la que la mujer —en las mentalidades— era objeto de intercambio y no un sujeto proactivo; la mujer adquiría valor a través del hombre.
La rubia doméstica
Por otro lado al caer el Imperio Romano por las invasiones bárbaras, los nuevos reyes (ni tan) bárbaros toman el poder y los nuevos gobernante sustituyen el tipo latino —legítima y etimológicamente latino en strictu sensu, no latinoamericano— por el tipo rubio de las regiones frías del norte de Europa. El rubio y la rubia —la Valkiria— es símbolo del poder en Europa por más de un milenio. Y esta mentalidad eugenésica, que ya forma parte indeleble de la cultura occidental, fortalece la identidad europea contra las múltiples invasiones arábigas —invasiones raciales también.
La rubia legendaria
En la fórmula del mito de la “rubia tarada” tenemos entonces cucharadas de misoginia, con polvos de mentalidad eugenésica —actualmente no asumida aunque igual de vigente—, que provocan que el color más deseable de cabello y piel sea el güero (Vean lo que ocurre actualmente con los asiáticos). Por eso se trata de “la rubia que todos quieren” como reza el slogan de una cerveza producida en México llamada la “Rubia Superior”, en cuyo patrocinio en los ochenta contaba con una campaña basada en bellísimas modelos de cabellos dorados utilizadas como meros objeto de consumo, cuyo IQ es lo que menos importa. La rubia superior, la rubia que "todos quieren"
(obvia explotación sexista de la imagen femenina)
No es gratuito que la muñequita de acción más vendida en todo el mundo, la famosa Barbie, tenga los cabellos dorados. No se trata solamente de un simple juguete de acción, de un producto de consumo: es un objeto ideológico que en su mismo marketing histórico se plantea como un ideal aspiracional, como un objeto simbólico del gastado clisé del consumismo femenino —Barbie con su auto, su chalet, su piscina, sus zapatitos, sus abrigos de piel, sus credit card, su, su, su, sin fin— además de un modelo seudofemenino sintético, superficial, anoréxico, idealizado. Las niñas del mundo (de todas razas y naciones), con las plasticidad maravillosa de su mente infantil, abierta al conocimiento del mundo, se identifican con el juguete mientras juegan, y al mismo tiempo que proyectan su yo, modelan su personalidad, inevitablemente contaminada por los patrones éticos que encarna aquel pequeño y en apariencia inocente pedazo de plástico modelado.
La rubia de plástico
En el siglo XX la “rubia tarada” se volvió un mito maniqueo, típico del binarismo posmoderno, que exalta la hipersensualidad y la contrasta con la ingenuidad insultante, el infantilismo mongoloide o la taradez intelectual. Lorelei Lee (Marilyn Monroe) puede presentarse como ejemplo inmejorable de hipersensualidad enloquecedora e infantilismo exasperante.
La rubia superficial
Se trata de la güerota que le cantó sus mañanitas al presidente Kennedy, la rubia que efectivamente todos querían —y quizá tenían— sensual y antojable como una Coca-Cola… y así mismo retornable y desechable indistintamente. Recordamos aún hoy día aquellas “nalgotas”… pero que nos queda de su pensamiento, si es que alguno tuvo. No obstante se convirtió en un ícono de la cultura norteamericana, como la Coca Cola…
La rubia coca cola
King Kong, aquel inolvidable gorila-crecilac, no tuvo a bien enamorarse de ninguna de las mujeres de piel negra que los atribulados autóctonos de la Isla Calavera le ofrendaban regularmente, mujeres que los realizadores de la película se encargan de afear y primitivizar (el trasfondo racista de esta película enchina la piel). Pero apenas le ponen enfrente a Ann Darrow, la “rubia superior” —Fay Wray (Cooper-Shoedsack, 1933), Jessica Lange (Guillermmin, 1976), Naomi Watts (Jackson, 2005)— el antropoide queda enamorado y sentenciado a su fatal destino ya que “la güera mató a la bestia”.
Conocemos la respuesta.
King Kong con su barbie de acción
Y es que los gorilas así como los hombres las prefieren rubias. (Gentlemen Prefer Blondes, Hawks, 1953). “Esa rubia debilidad” (The Marrying Man, Ress, 1991) puede ser fatal como bien puede certificar la doctora Catherine Tramell (Basic Instinct, Verhoeven, 1992).
La rubia mortal
En la película “10” (Edwards, 1979) la mujer perfecta con la venusina aparición de Bo Derek, una “rubia superior” que todos quisieran, la güera es tarada pero moralmente. El músico George Webber (Dudley Moore) no se siente muy convencido de que su novia Samantha Taylor, una rubia desabrida y avejentada (Julie Andrews) que lo trata más bien con espíritu maternal, sea la mujer de su vida.
Julie Andrews, la rubia moralista
En ese momento de duda se atraviesa en su camino Jenny Hanley (¡¡¡¡¡¡Bo Derek!!!!!!). Como verdadero imbécil aboca su vida a conseguir una cita romántica con la rubia superior y para sorpresa de todos la consigue.
Bo Derek "10" la mujer perfecta, la rubia liberal
Ya certifica de tarada absoluta a esta mujer dizque perfecta por su decisión de acostarse con George (Dudley More), pero además en la cama él descubre sus imperfecciones morales (como si tuvieran importancia). Entonces se decide por la Novicia Reverde, por la Mary sin Pompis, su noviecita desabrida, de moralina edulcorada.
En la más reciente versión de Superman (Singer, 2006) encontramos al supervillano y se supone que super inteligente Lex Luthor —Kevin Spacey— arrejuntado con una mega tarada (lo cuál no es muy inteligente) Kitty Kowalsky —Parker Posey— quien encarna de nuevo el clisé, infantilismo aunado a una taradez insuperable.
Parker Posey encarna a Kitty Kowalsky, la rubia mega tarada
Una vuelta de tuerca al clisé de la “rubia tarada” con efectos de chascarrillo puede encontrarse en “Superman III” (Lester, 1983) aquella con el comediante Richard Pryor en el papel de Gus Gorman genio de la computación. El super villano Ross Webster (Robert Vaughn) y su dominatriz esposa Vera Webster (Annie Ross) —la que al final se transforma en un temible robot— tienen como asistente a una “rubia debilidad” Lorelei Ambrosia (Pamela Stephenson) que los engaña haciéndose pasar por una mega tarada, aunque nosotros sabemos que es una intelectual consumada.
La rubia intelectual, tan inteligente que explota su imagen de rubia tarada y le saca jugo.
La verdadera apología cinematográfica al mito de la “rubia tarada” lo constituye “Dogville” de Lars Von Trier, con la idem Nicole Kidman, donde Grace Margaret Mulligan permite las más horrendas vejaciones por parte de la gente ojete de un pueblo rascuacho de las montañas llamado Villa Perra. Se trata de una Blanca Nieves sin cerebro, de ingenuidad insultante —en México hay una palabra que expresa mejor el concepto de ingenuidad insultante y que le queda bastante bien a Grace— aunque hay matices notables con relación al cuento de la piel blanca. La heroína de los Grimm al verse en peligro huye despavorida internándose en el bosque a donde se topa con la cabaña de este grupo de siete gentes pequeñas y a la vez adultos en plenitud conocidos vulgarmente como los siete enanitos. Grace en cambio no confía en sus propias facultades físicas e intelectuales para huir de la degradante condición en la que se sitúa y confía en las personas que la están jodiendo —literalmente hablando.
Grace Margaret Mulligan lleva el mito de la rubia tarada al paroxismo
Algo trae el director danés con las rubias taradas ya que no fue la primera vez que utilizó el mito de la rubia tarada en un filme, en Breaking the Waves su personaje rubia era tarada por razones congénitas.
La rubia tarada por razones naturales
En los cartones animados de la barra infantil de Nickelodeon nos encontramos con “Lola y Virginia”, por un lado Lola es una niña con anteojos y mucha personalidad, simpática, inteligente, solidaria, amistosa, amable, generosa… etc… ah olvidaba decir también clasemediera. Por otro lado Virginia es una niña rubia, egoísta, tonta, superficial, envidiosa, vanidosa… etc... y por supuesto milloneta. Creo que hasta para los niños el mensaje queda claro. No se puede oxigenar el cerebro de la misma manera en que se oxigena el cabello.
La rubia encarna valores negativos hasta en las caricaturas
Por supuesto que estamos hablando de un mito, y por lo tanto de una mentira. El hecho de ser rubia no vuelve a nadie más o menos inteligente, por tanto más tarada o menos tarada. Aunque suene a perogrullo se trata de un rasgo físico superficial, exterior, que debería carecer de importancia (aunque resulta obvio que culturalmente la tiene). Lo interesante de este pequeño y desordenado ensayo es considerar lo que nuestra cultura hace con estos mitos en su producción de significados.
Afortunadamente en el mundo real contamos con ejemplos de grandes inteligencias a la vez que de notables personalidades artísticas de cabello dorado como Britney Spears, Paulina Rubio o París Hilton quienes se encargan de dar al mito social su justo valor.
NOTA A LA MEXICANA
En el México contemporáneo también se ha explotado el mito de la rubia tarada, fresa, hipersexual, perversa. Recordemos esa obra maestra de don Luis Buñuel, "Susana: Carne o demonio" con una despampanante y perversa rubia encarnada por Rosita Quintana. Dos cortometrajes contemporáneos explotan el mito con fines humorísticos: por un lado el "Paty Chula" escrita por mi colega y amigo Alfredo Robert, con una rubia oxigenada, fresona y bastante tarada; por otro lado tenemos "La suerte de la fea, a la bonita no le importa..." de Fernando Eimbcke, que pueden ver a continuación. La película parodia al personaje de Pamela Anderson Lee en "Baywatch", pero cortando su cabeza con el encuadre: al guillotinar la cabeza se da a entender que carece de importancia -es la rubia sin cabeza, sin cerebro- lo que importa es su cuerpo. Curiosamente este mismo efecto guillotina puede verse en la serie animada "Powerpuff girls" ("Las chicas superpoderosas") con el personaje de Ms. Sara Bellum, la asistente del alcalde.
POSDATA
Debemos aclarar que no se trata de un ataque misógino, sexista o antifeminista. Hablamos de “mitos culturales” que conforman clisés incorporados al pensamiento colectivo. El que llamo “mito de la rubia tarada” tendría su contrapunto masculino en el “mito del muscleman sincerebro” cuya máxima idealización arquetípica se plasmó en “Conan el bárbaro” del que Robert E. Howard —su progenitor— escribía: “Son seres elementales. Cuando los metes en un lío, nadie espera que te devanes los sesos inventando modos sutiles y maneras ingeniosas para hacerles salir del atolladero. Son demasiado estúpidos para hacer otra cosa que cortar, golpear o arrastrarse hasta quedar libres” (E. Hoffman Price. Biografía de R. E. Howard. En Skull-Face and Others, de Robert E. Howard, 1946).
Estos clichés son utilizados por la industria cultural en diferentes versiones detergentes o astringentes como aderezos de diversos productos culturales originales o similares. Y están ahí.
Claudia González Baez, lectora del blog, envío este video, bastante divertido, protagonizado por una "dumb blonde", (el video esta en inglés): ¡Gracias por esta colaboración!
Artículo aparecido en una revista cómico erótica de la época, a raíz de la muerte prematura de Luca Prodan el 22 de diciembre de 1987 por el periodista rockero Victor Pintos (en argentina). El relato me parece curioso porque eso precisamente le ocurrió a un amigo mío muy cercano.
Así anuncia la revista el artículo.
Nuestro periodista rockero (Víctor Pintos) recuerda hoy a Luca, el pelado (por pelón) de aquel mítico grupo "Sumo". Y nombrar a "Sumo" es traer a la memoria a La Rubia Tarada, personaje de una de sus más populares canciones. Según parece, estaba fuerte, la rubia... Baja en esta liga la página 1
En 2005, TV UNAM nos produjo, a Alfredo Robert —realizador— y a mi —guionista—, un antojo: una serie de cápsulas en conmemoración del 400 aniversario del más grande libro que se haya escrito en lengua castellana: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
Por diversos motivos que no vienen al caso la serie no tuvo el apoyo, ni el éxito esperado, y se produjeron apenas siete u ocho cápsulas, de cinco minutos. Yo terminé de leer el Quijote en el año 2003, es una de las experiencias más extraordinarias de mi vida. Fue tal el placer que me proporcionó que lamente que la lectura terminara. Ahora no dudo en mencionar que se trata indudablemente del libro que llevaría a una isla desierta.
Fue sorprendente y delicioso para mi, en el año 2005, poder investigar, escribir y producir sobre el Quijote, además de ganar dinero haciéndolo. Y me divertía la imagen de Cervantes manteniéndome a 400 años de distancia. No tengo la menor duda de que el Quijote es una obra poderosa.
Las cápsulas fueron de varia índole, se realizó una sobre un recetario del Quijote, otra sobre la obra musical extraordinaria de Richard Strauss, (en la que el entrevistado era ni más ni menos que el actual presidente del CONACULTA), una sobre la experiencia de Felipe Garrido como lector del Quijote y otras sobre una magnífica exposición iconográfica que descubrí en el corazón de la Ciudad, en el museo Franz Mayer.
Deseo compartir con ustedes algunas de estas experiencias. A partir de este mes se publicará cada una de las cápsulas que Alfredo Robert y yo realizamos (contra viento y marea) en TV UNAM. La cápsula del mes anterior se colocará en la parte final del blog. Agradezco de antemano sus comentarios.
Del poemario inédito "La burocracia habita los corazones". Estos poemas están protegidos por las leyes vigentes de Derechos de Autor. Se requiere permiso expreso de su autor para su publicación. Se trata del cuarto poema publicado en el blog, los tres primeros pueden revisarse en el archivo de abril: http://dosvalar.blogspot.com/2008/04/poema-archivo-muerto.html
I. LAS GRUTAS DEL AMOR
Amor: de ti nada puede decirse que evite el pleonasmo, envuelto en costra cuyo caparazón más endurece bajo el pavimento de la modernidad que construye sobre las ruinas de tu secta antigua, los nuevos templos.
Venus Anadyomene // Etched Cooper
Amor: oculto pareces mineral engendrado por la tierra, ajeno al gobierno cavernícola, homínido, que construye tumbas apiladas y tenebrosas, sin rito ni libación y cuya luz diurna suplantó con transmisión radial la fragancia del sol.
Cavernario que no se comunica con voz viva, su sombra habla sobre el olaje de bandas materialistas y férrea electricidad.
Incapaz del grito que cimbra las estepas diluvianas, donde los dioses arrumbados se llenan de pestilencia y moho inmarcesible.
¡Perla que fuiste de las vírgenes y de los santos, consagrada a Dioses y Diosas más humanos que los mismos de polvo esparcidos!
¡Perla divina! Miel de aromas armónicos y suavidad galáctica bajo la corteza finita de la tierra y de años que giran alrededor de lo corruptible, eres cada día más difícil de extraer, aquellos mineros submarinos, que bajan a las catacumbas de tu gloria para arrancarte de la fauces de la tierra, se cuentan de una mirada.
A la sombra de potentes motores que impulsan el mundo, de la fama que erige y derrumba incontables ídolos dorados, del crédito, productor de abismos insondables, pareces escarcha: frágil y prescindible.
Este cavernícola que huye del esfuerzo, que construye nuevos templos a la comodidad, que edifica sobre esos templos nuevos parásitos y los alimenta con entusiasmo, nada sabe de bajar al abismo aplastado por rocas oceánicas, encumbrar la profundidad sísmica arrastrándose como serpiente por el filoso arrecife y a orillas del averno extirpar con dientes y uñas la ostra que te contiene, - carne y sangre de la tierra misma.
Y arribando a la serenidad eólica del horizonte, donde pacen las olas pastoreadas por el amanecer, abrir con el cuchillo de la ambición los labios de la fecundidad, liberándote para que el sol iluminado te acaricie, y ponerte al fin en el centro mismo de una corona de jade, para que todos te vean en Matrimonio, Valiosa como joya alguna arrancada a la tierra,
Escultura romana
¿Qué hombre posee valor suficiente para sucumbir a tus laberintos? ¿Qué hombre haría la guerra por ti, Helena? Ya no existen esos hombres, amamantados en urbe de inmundicia, nada esperan del futuro consumidos en un presente sin salidas de emergencia
II. EPÍLOGO
Renuncié a esta raza estercolera un día hábil, para volver a la tierra con oficio de lombriz, y arrastrándome entre las raíces de la antigüedad creyente, engendrar una raza de bacterias amantes. Y mirarte a la cara nuevamente, y libar a tu dulce nombre los perfumes de la vida madura, como Diosa de todo lo fértil y bello que hay en el mundo todavía
El 4 de julio se suicidó en su departamento el escritor de Ciencia Ficción, Thomas M. Disch. Según dicen los chismes noticiosos no pudo superar el fallecimiento de su pareja Charles Naylor. Esta la nota rosa romántica, pero Dish sufría una hepatitis crónica que afectaba enormemente su calidad de vida y se hallaba sumergido en la pobreza al grado que ya pesaba sobre él una amenaza de desalojo de su departamento. Llama la atención que una luminaria de la Ciencia Ficción y de la literatura norteamericana, que vendió derechos de sus obras infantiles a Walt Disney muera en la pobreza. A su muerte deja una obra literaria muy destacada (y subrayo literaria porque todavía hay individuos en las academias de letras que consideran a la Ciencia Ficción "un subgénero menor de la literatura", como dijera algún maestro mío), entre sus principales títulos están "Los genocidas" de 1965, "Campo de Concentración" de 1968, "334" de 1972 y "En alas de la canción" de 1979 con la que ganó el premio John W.Campbell Memorial. La revista AXXON publica un excelente artículo académico literario sobre su obra, "Las distopias de Thomas Disch" de Orlando Mejía Rivera que analiza tres obras de Disch en sus características distópicas.