Toni Kuhn, hechicero de la imagen
Luis Fernando Gallardo León
Luis Fernando Gallardo León
7 de Junio de 2018
Ayer, en la entrega número 60 de los arieles, se le rindió
homenaje al director de fotografía Toni Kuhn. Pero ¿Quién es Toni Kuhn? Yo
tampoco sé quién es, así que haga lo mismo que yo, vaya a Google. Pero… aunque
no sepa quién es, si conozco sus trabajos de foto de hace tiempo.
Hace muchos años, en 1997 aproximadamente vi en la sala de
proyecciones del CUEC, que nosotros llamábamos la “Caballo Rojas” -creo que fue
Fernando Eimbcke el que le dio ese nombre, saliendo de la sana tradición de
sobrenombres de revolucionarios famosos, para los espacios universitarios- una
película muy peculiar, llamada Crates.
Un hombre de clase media alta, de nombre Crates,
regala todas sus cosas y quema su casa, y se lanza a vivir a la calle, como
Diógenes el Cínico. Obviamente Crates
es un apócope de Sócrates (como dato curioso vale decir que Sócrates de Rosellini es del mismo año
de Crates, de 1970), pero el personaje no es socrático, ni de cerca. Pero sí se
trata de un juego de palabras inteligente, porque de hecho Platón le puso un
sobrenombre a Diógenes, le decía “Sócrates Delirante”.
Y ese es Crates, que se vuelve una especie de asceta, que
encuentra todo lo que necesita para vivir, en la basura, o sea en lo que
desperdician los seres humanos y en la naturaleza. Al terminar la función supe
que la película había sido dirigida por mi maestro Alfredo Joskowicz, que en
ese momento también era director del CUEC.
Pero lo que llamó más poderosamente mi
atención fue la fotografía. Una poderosa fotografía en blanco y negro. Tuve que
preguntar de quién era la fotografía, pues no se leía bien en los créditos, por
su diseño: Toni Kuhn, me contestaron. Pues vaya, que buen fotógrafo, pensé. ¿Y
qué más ha hecho Toni Kuhn, pregunté? Y alguien con sorna me dijo: nada. Lo que es la mala leche. Toni se
dedicó más al cine documental. Y en ese punto, no sabía yo que también había
fotografiado Retorno a Aztlán (Juan
Mora Cattlet, 1990), otra película que me encanta.
Porque “Crates” me encanta. Incluso hoy día conserva el
encanto de la autenticidad. Es un relato honesto, de la forma
en que Alfredo Joskowicz y Leobardo López Aretche, el actor principal, veían el
mundo: es pues un discurso lírico. Un discurso surgido de las convicciones
juveniles, una propuesta anticonsumista y contracultural. Una narrativa muy
moderna, muy influida por la nueva ola francesa, y sobre todo por Godard, y las
teorías de filmar la vida espontáneamente: en muchas escenas el actor es
lanzado a las calles a interactuar con las personas, mientras la cámara
escondida muestra estas interacciones. Gran cantidad de tomas documentales,
donde el actor convive incluso con verdadera gente en situación de calle.
Debo confesar que el planteamiento me hizo reír un poco.
Esta llena de metáforas religiosas, y el basurero es retratado como si fuera el
edén, una vuelta al paraíso original entre montañas de pete, papel del baño, y
otros desperdicios, así como restos de comida, por supuesto. Para comer, basta
con que Crates hurgue un poco entre la basura; equivalente a Adán que solo
estira la mano para ser alimentado en Paraíso. Digamos que hay un grado de
ingenuidad en el discurso que tiene su lado simpático. Por otro lado, es cierto
que desperdiciamos comida en buen estado todo el tiempo, ese es un tema muy
importante en la actualidad, y esta muy bien tocado en la animación de Vecinos invasores (2005, de Tim Johnson
y Karey Kirkpatrick), donde se muestra lo cretinos que somos frente a la
comida.
Así que lejos de envejecer, estas ideas de Crates siguen siendo
enormemente vigentes, e incluso cobran fuerza en la moderna sociedad de
consumo. Sabemos qué en efecto, se puede vivir de la basura perfectamente, no
solo una vida saludable, sino larga y hasta opulenta. No es extraño entonces que la película este
cobrando nueva fuerza.
Desde hace un par de años he sido sorprendido por alumnos de
cine, que la citan. Que la ponen en sus listas de películas favoritas. Me
cuesta trabajo entender cómo ve un millennial Crates. Pero hay algo seguro, uno se enamora de la fotografía de
Toni Kuhn.
El espectador común entiende poco, o ni siquiera se da
cuenta, de como es influido o seducido por los hechizos de la fotografía. Y un
fotógrafo que enamora, es un fotógrafo que hace amarres estéticos y te liga a
una película de una vez y para siempre. Es un hechizo permanente. Y ese es Toni
Kuhn, un gran hechicero de la fotografía. Más que merecido su Ariel de Oro.
ADENDA
Para mi sorpresa Crates
esta en youtube, en la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=hTZVMtZps2o
Que la película pueda verse en línea es una
muestra más de su vigencia. La verdad jamás pensé que la volvería a ver. Pero
la calidad de esta copia es muy mala. En primer lugar es obvio que está grabada
con una cámara de video directamente de una proyección. Lo que se llamaba en su
tiempo telecine. Con lo que pierde
completamente contraste y valores visuales. Y además está subida a 240 p. Así
la foto no luce. Y de verdad que es imponente la fotografía si ven la película
como yo la vi, proyectada en cine.
Por eso deben ir a ver en la cineteca, en
pantalla grande, Sueño en otro idioma,
cuyo notable trabajo de fotografía también ganó ayer el Ariel, lo ganó su
fotógrafo Tonatiuh Martínez, otro de esos hechiceros de la luz, y uno poderoso. Siempre que puedan vean las películas en el cine. Es una experiencia diferente
y siempre mejor.
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